bueno... a decir verdad... no me atrevia a subir mis cuentos o como les llamen... pero creo que sera una buena manera de empezar :P supongo... la verdad que la historia aun no tiene nombre... si a alguien se le ocurre genial... ire de a poco... como dice el titulo de esto... el primcipio... no fue la primera historia que escribi... hay otra... una mas triste... ajajaja... que esta terminada y todo, pero tampoco tiene titulo :S... es complicado encontrarle uno... pero bueno... ya les encontrare nombre... bueno... espero que les guste...me da un poco de verguenza :$... pero esta bien... creo que quien lea esto... podra decir muchas cosas... que mal escribe... que bien escribe... no me gusta... siem gusta... la verdad... me da lo mismo... a mi me gusta... no sere escritora... sere enfermera... :S ... algo totalmente diferente, pero bueno es lo que hay y la verdad... la variedad es bastante buena... jajajaja... como dice mi papá... sere una enfermera escritora... pero aqui entre nosotros... sere una escritora enfermera... jajajaja**aki empieza esta historia... llena de... confuciones... como alguna vez tuve a cierta edad... bueno, las sigo teniendo, pero en su momento... cuando escribi esto... a mi me gustaba alguien menor... es lo unico que se parece a mi vida esta historia, nada mas... wajajaja....***
***************************************************************************************************************************************
Siempre en la vida, cuando tomamos nuestras elecciones solo tenemos diferentes caminos de los cuales elegir. Cuando tomamos uno, no nos damos cuenta que dejamos otros atrás, otros que nos habría llevado a otro lugar, o tal vez al mismo, pero de otra manera.
No podemos negar que siempre nos arrepentimos de algo, que siempre pensamos en “que habría sido si…” o “que habría pasado si no…” Pero que pasaría si aquellos camino se juntaran, se confundieran, y pudiéramos ver como habrían sido las cosas de otra manera, ¿Todo sería igual?, o… ¿Todo es peor?
Era la ultima semana de vacaciones y todos los chicos volvían para preparar sus cosas y preparase para entrar a un nuevo año escolar o como para otros, el ultimo.
Samantha vivía en Viña del Mar, le encantaba ese lugar, la playa, sus amigos, su novio, le gustaba pasar un buen rato en su ciudad, aunque salir de vacaciones no le parecía mal y aunque no quería que terminaran debía volver.
Es una chica alegre, que le gustaba pasarla bien; de un carácter fuerte, pero dulce en el fondo. Media 1.68, una estatura que la hacia notar al igual que sus amigas; tenia el pelo negro, ondulado y no tan largo, pero tampoco corto, tenia los ojos color miel y morena por el sol.
Desde pequeña baila ballet, desde los 9 años y era, de verdad, una muy buena bailarina. Eso le apasionaba bastante, no se perdía las clases por nada del mundo, le gustaba estar ahí, en ese lugar, rodeada de espejos y barras, se podía olvidar del mundo, se podía olvidar de todos sus problemas hasta se olvidaba de las cosas buenas. Como el ballet lo realizaba fuera del colegio, debió tomar otra actividad dentro de este y como no había nada parecido al ballet más que barras, tuvo que tomarlo, y se convirtió en una linda porrista, sólo que no animaba a su pololo en lo partidos ya que no iban en la misma escuela.
Ese verano había ido de vacaciones con su madre y su hermano. Sus padres estaban separados hace mas de siete años y a ella le toco vivir con su padre, mas que nada porque él gano la custodia; y por todo eso, Samantha tuvo que compartir su tiempo, el año con su padre y las vacaciones con su madre.
- ¡Hija!- dijo su padre al recibirla en la entrada de la puerta.- Que bueno que hayas vuelto.- dijo dándole un beso en la frente.
- Sí.- le contestó ella entrando a la casa.- A mi también me da gusto volver.- le dijo sonriendo aunque no muy convencida.
- ¿Cómo les fue?- y cerro la puerta, mientras dejaba que la sirvienta subiera las maletas de su hija.
- Bien… todo salió bien.- dijo fría, pero sonriendo.
- ¿Y tu madre con Pablo?, ¿Están bien?- preguntó cambiando el tono de su voz, un poco mas serio.
- Sí, los dos están bien.- le contestó.- Mamá volverá pronto a trabajar y Pablo debía arreglar unas cosas en la universidad… no lo tengo claro.
- Pero están bien, eso es lo importante.- dijo terminado de hablar del tema.
- Claro.- lo miro Samantha un poco molesta.
La relación entre él y su hermano no era muy buena. Al ser mayor de edad, Pablo se fue de la casa de su padre para vivir con su madre, nunca se llevaron bien y aunque no lo dijeran, se odiaban y eso a Samantha le molestaba mucho, aparte de que ella tampoco se llevan bien con su padre por eso y por otras cosas mas.
- Bien.- dijo Samantha.- Subiré a mi cuarto.
- Claro.- contestó, mientras Samantha caminaba hacia las escaleras.
- ¡Ah!- dijo su padre y ella volteo para ver que le pasaba.- Antes de que se me olvide, llamo Lucas, dijo que si no estabas muy cansada lo llamaras.
- Claro.- dijo sonriendo contenta.- Gracias.- y corrió hasta su cuarto.
Lucas era su novio, su pololo como le corregía ella, ya que él es estadounidense radicado en Chile hace cuatro años. Se conocieron cuando tenían 13 años y desde ese entonces se hicieron grandes y buenos amigos, pero dos años después él le pido pololeo y como los dos se querían mucho y l siguen haciendo, formalizaron su relación.
- Hola.- dijo Samantha por teléfono. ¿Lucas se encontrara?
- Hola querida.- le saludo la mamá de él.- Te lo paso de inmediato.
- Gracias.- le dijo ella cordialmente, mientras esperaba que Lucas contestara.
- ¿Amor?- dijo Lucas al tomar el teléfono.- ¿Eres tu?
- No, soy tu abuelita.- le dijo Samantha bromeando y Lucas rió.
- Hola… ¿Cómo esta?
- Bien, estoy bien, mejor ahora, claro… - dijo contenta.- ¿Y tu como has estado?
- Igual que tu… ahora que escucho tu voz, mejor que nunca.- dijo sonriendo y
Samantha también lo hizo.- Te eche de menos, no sabes cuanto
- Yo también, lo único que quería era saber de ti.- dijo acostándose en la cama.- Y
Escuchar tu voz.
- Entonces, si los dos queremos vernos, podríamos vernos hoy.- propuso.
- ¿Hoy?- dijo ella no muy contenta.- Amor… vengo llegando de un viaje… y…
- Esta bien, dejémoslo para mañana.- dijo comprendiendo la situación, aunque igual hubiera deseado haberla visto.
- ¿Seguro?
- Claro… no importa… mañana estaremos todo el día juntos.- dijo contento.- ¿Te parece?, ¿Te gusta la idea?
- ¿Gustarme?... ¡Me encanta!- dijo feliz.- Esperare el día de mañana con ansias.
- Dime a mí.- y rieron los dos.- Bueno, entonces la dejo descansar…
- Bien… te quiero mucho.
- I love you… y Samantha sonrio.
- Me encantas cuando me dices eso.
- Y a mi me encantas tu.- y ella se sonrojo, por lo menos nadie la vio.- Bueno… un beso… nos vemos mañana…
- Otro beso para ti… adiós.- y colgaron.
Cuando habían empezado a pololear, se demoraban bastante en colgar, ya que ninguno de los dos lo hacia, pero con los casi dos años que llevaban juntos ya eso no era problema, bueno, aún no cumplían los dos años, para eso faltaba un poco.
Lucas si que era un chico alto, media 1.82, bueno, era jugador de basketball así que su altura ayudaba en mucho. Tenia su pelo castaño claro, tenia los ojos verdes oscuros, era un poco moreno, pero de nacimiento. Era atento con sus amigos y en especial con su novia, era buen amigo, era tranquilo y calmado, pero cuando algo le molestaba, cuando algo realmente lo sacaba de sus casillas era insoportable y no valía la pena arreglar las cosas con él en ese estado, pero era como todos.
Samantha aquella tarde, tuvo que cenar con su padre, por una parte estaba feliz de hacerlo, pero por otra no le gusto mucho la idea. Conversaron sobre lo sucedido en sus vacaciones, por parte de los dos y al principio todo iba bien, lastima que siempre lo que empieza bien entre ellos, termina mal.
Se pusieron a hablar de su hermano y como a su padre no el gustaba hablar de él y como Samantha siempre lo defiende, siempre terminan peleando. Así que Samantha no aguantó más y se fue a dar un paseo a la playa, subió por su chaqueta y se fue, sin dar explicaciones y sin mirar a su padre a los ojos.
Samantha se fue a dar un paseo por la playa, siempre le gustaba ir para allá cuando tenía problemas y quería pensar, además no le quedaba tan lejos de casa.
Al llegar, camino un poco, luego se sentó casi a la orilla, donde las olas le tocaban la punta de los dedos y desde donde se podía ver como lentamente se oscurecía. Lastima que no todo fue tranquilidad, un chico le pego si querer con un balón, de basketball.
- Perdón.- le dijo el chico acercándose.- No… fue… mi intención.- le dijo un poco complicado. - No te preocupes, esta bien.- le dijo mientras se levantaba de la arena y lo miraba, bueno trataba ya que donde estaban la luz no llegaba mucho.- ¿No eres de aquí verdad?- le preguntó por su forma de hablar.
- Así es… - le contestó sonriendo.- ¿Cómo… lo sabes?- y rió, ya que era notorio.- Bueno… se… nota.- dijo riendo.
- Sí, un poco… - y ella también rió.- Bueno… me tengo que ir… se esta haciendo tarde.
- Claro… cuídate.- le dijo sonriendo.
- Tu igual, adiós.- se despidió de él y se fue corriendo hasta la vereda de la calle, donde se coloco sus zapatillas y se fue, volteando por ultima vez para ver a aquel chico, pero la oscuridad no le dejo ver.
Al llegar a casa, su padre ya estaba en su cuarto, se notaba la luz encendida, pensó en ir a decirle que ya había llegado, pero prefirió irse inmediatamente a su cuarto, y dormir, descansar y olvidar, ya que al día siguiente tenia varias cosas que hacer, entre juntarse con Lucas y con sus amigas el día se iba a ir muy rápido, sólo que debía llamarlas, ya que sólo era un deseo, ellas aun no lo sabían.
Se despertó temprano, el calor que hacia ya no la dejaba seguir durmiendo. Lo primero que hizo, fue llamar a sus amigas, Dana y a Aylen; como tenían “conversación compartida”, en el teléfono, eso les permitía a las tres hablar por el teléfono, eso les permitía conversar con mas de una persona, así que eso les solucionaba sus problemas. Conversaron un poco y luego de media hora de conversación, justo antes de colgar, les dijo que se juntaran en el mismo lugar de siempre, la heladería que quedaba casi justo llegando a la playa ya a su colegio, por supuesto que aceptaron y colgaron ansiosas de esperar la tarde para verse.
Dana es alta, 1.70; de piel morena por el sol, de pelo negro, largo y liso, los ojos oscuros y delgada, aunque no le importaba mucho el peso; es una de sus dos mejores amigas, se conocían hace mas de 8 años; es una chica divertida, de un carácter no muy fuerte, pero cuando la encuentran, saca la rabia que tiene dentro, pero en el fondo es una chica agradable. Como gustos, tiene el arte, le encanta dibujar y pintar, cosas que la han llevado a ganar varios premios y reconocimientos.
Aylen, era un poco mas baja, 1.66; de pelo café oscuro, piel morena por el sol, ojos cafés claro, delgada y con unas lindas margaritas que se le hacían cada vez que ella sonreí. Es la otra mejor amiga y la que cierra el trío. Ella es una chica extrovertida, risueña, siempre saliendo con algo divertido, por eso le gusta el teatro, en donde puede ser quien quiera ser, hasta sus amigas y donde era una de las mejores. También actuaba de mediadora cuando Dana y Samantha peleaban, mejor dicho discutían por diferencias, pero Aylen siempre estaba ahí. Ella era la única que no pololeaba de las tres, ya que Dana pololeaba hace tres años con un compañero de curso, jugador de basketball y gran amigo de las chicas.
Lucas, también juega basketball. Es muy amigo de Dana y Aylen y uno de los mejores amigos de Pablo, el pololo de Dana; se conocieron cuando Pablo iba en la misma escuela de Lucas, pero al cambiarse nada de su amistad cambio.
Samantha salio un poco atrasada para juntarse con sus amigas, no le gusta y no es de las personas que se retrasa, pero esta vez lo hizo, sólo porque tuvo problemas con su padre antes de salir.
Samantha se apresuro en llegar, no quería retrasarse mas de lo que estaba, pero el día, al parecer, no estaba de su lado ya que se encontró con el chico de anoche.
- Que sorpresa.- le dijo deteniéndola, ya que venia caminado justo de frente a ella.
- ¿Perdón?- dijo confundida al verlo, no lo reconocía.
- Soy yo… el chico… de anoche.- le dijo sonriendo y ella lo reconoció inmediatamente al escucharlo hablar un poco más.
- Lo siento.- le dijo sonriendo.- ¿Cómo estas?
- Bien, gracias… ¿Y tu?
- Bien, un poco apurada… - dijo mirando el reloj.- Lo que pasa es que me quede de juntar con unas amigas y me atrase.
- Bueno, entonces no te quito más tiempo.- le dijo sonriendo amablemente.
- Gracias.- le dijo sonriendo.- Adiós.- y se fue corriendo.
- ¡Hey!- grito deteniéndola, pero ya no lo podía escuchar.- Tu nombre… ¿Cómo te llamas?- se preguntó, viendo como aquella se perdía en la distancia.
Aquel chico se veía alto, 1.80, pelo castaño claro, desordenado y corto; era un poco moreno, de ojos azules y de una personalidad que se hacia notar. Para Samantha le pareció un poco extraño y algo familiar, pero no estaba pendiente de eso, ni de pensar donde lo había visto antes, antes de su encuentro de aquella noche.
Cuando Samantha, por fin logro llegar a la cafetería, las chicas las estaban esperando con una cara de impacientes, sabían que su amiga no es demorona, al contrario, es la persona mas puntal de las tres, así que también sabían que algo tuvo que pasarle.
- ¿Por que te demoraste tanto?- le preguntó Aylen extrañada, mientras Samantha se sentaba a la mesa con ella.
- Primero… Hola… me da gusto verlas… - le dijo sonriendo y ellas también le sonrieron.
- A nosotras también nos da gusto.- contestó Dana por las dos.- Pero… ¿Qué te paso?- cambio de tema preguntando seria y Samantha rió levemente.
- Bien, les cuento.- dijo seria.- Antes de salir de casa, me tope con papá y como ayer no terminamos muy bien nuestra cena… me reto y comenzó a hablar… - dijo tomándose el agua de Dana.
- Te pediré algo, antes de que te tomes mi helado también.- le dijo burlándose.
- Que simpática.- le dijo Samantha seria.
- ¿Pero todo bien con él?- le preguntó Aylen.
- Sí… me quede escuchando, si me iba, iba a ser peor.
- Es verdad.- dijo Dana y el garzón llego con una copa de helado para Samantha, las chicas ya la había pedido por ella.
- Gracias.- les dijo probándola.
- ¿Y que más te paso?- preguntó Dana, mientras Aylen comía y comía.- Porque estoy segura que no fue lo único que paso, ¿o si?- la miro sonriendo.
- ¿Qué ocultas Samy?- preguntó Aylen riendo.
- Me tope con alguien, eso fue todo.
- ¿Con quien?- preguntó Dana, pero Samantha no la tomo en cuenta y se supo a tomar su helado.- ¡Samantha!- le llamo la atención.
- ¡Vamos!- dijo Aylen.- No nos dejes así,
- Solo fue un chico… alguien… que me encontré ayer y hoy.- dijo mirando la mesa.
- Mira tú.- dijo Dana y rió junto con Aylen
- No me molesten.- dijo sonriendo seria.- No fue nada… además…
- Estas pololeando.- dijo Dana por ella.- Sí, lo sabemos.
- Por eso… - dijo Aylen.- Yo no pololeo, puedo mirar a quien yo quiera.- y las chicas rieron.
- Entonces por eso, debe haber pasado algo interesante en tus vacaciones.- la miro Samantha sonriendo.- Porque si me dices que no… eres lo mas aburrida que hay.
- Samantha tiene razón.- la apoyo Dana.- Vamos que hiciste, porque yo mas que estar con Pablo… nada más.
- ¿Yo?- las miro nerviosas, ya que la verdad no había pasado nada divertido en sus vacaciones, en relación a chicos.- Salí… por ahí…
- ¿Con quien?
- Con… con mi mamá.- y las chicas rieron mucho.- ¡No se burlen!- les dijo molesta.- No es mi culpa que no tenga suerte como ustedes.
- ¡No empieces!- le dijo Samantha sonriendo.- La victima… ya no te viene… pero no te preocupes, ya llegara… ya lo veras.- le dijo riendo.
- Bueno… - dijo Dana.- Pero cambiando de tema… ¿Listas para entrar a clases?
- Yo sí.- dijo Aylen.- Más que nada ansiosa por hacerlo.
- Sí, es verdad, solo este año y seremos libres.- dijo sonriendo.- Nuestro ultimo año.
- Pero no pensemos en eso.- dijo Dana.- No quiero pensar en eso.
- Tu empezaste con el tema.- le dijo Samantha riendo.- Eres muy.
- ¡¿Muy que!?- le preguntó seria.
- No te pongas tonta.
- ¿¡Tonta!?- dijo molesta.
- ¡¡Basta!!- dijo Aylen con voz fuerte, haciendo que las chicas la miraran y la gente que había en las otras mesas también.- Lo siento.- dijo sonrojándose y las chicas rieron.- Ven lo que hacen… ya empezaron.- dijo seria.
- Pero para eso estas tu.- le dijo Samantha sonriendo.
- Para separarnos.- agrego Dana y rieron.
Siguieron conversando de sus vacaciones, de sus cosas, de sus vidas, tal vez podían contarse una y otra vez la misma situación, hacer el mismo comentario o lo que fuera, pero para cada una era como si lo hiciera por primera vez, les gustaba respetar las palabras de la otra, a pesar de que sabían a veces que le ponían un poquito de fantasía.
- ¡Nos les dije!- dijo Aylen de repente, asustando un poco a las chicas.
- ¿Qué cosa?- le preguntó Dana preocupada, mientras Samantha la miraba con cara de pregunta.
- Vi al profe… el sábado pasado.- dijo sonriendo.
- ¿Aun te gusta?- le preguntó Samantha.
- Sí… no puedo evitarlo… pero… por lo menos voy a salir, así no lo veré mas.
- Sí, amiga, es lo mejor.- dijo Dana.- Pero… me contó un pajarito…. Que también te encontraste con Rodrigo.
- ¡Woow!- la molestó Samantha riendo.- Te lo tenías guardado, mala amiga.- la miro seria.
- Y eso que no había hecho nada en vacaciones.- dijo Dana mirando a Samantha.
- ¡No sean tonta!... les iba a decir… - y se puso nerviosa.- Pero… sólo me lo encontré… no fue nada…
- Sí, claro.- dijo Samantha irónicamente, mientras que Dana reía.
La verdad, las vacaciones de las chicas habían sido tranquilas, Dana salio con su familia y al volver con su pololo Pablo, Aylen de verdad había salido con su madre casi siempre y fue una coincidencia que se encontrara con el profesor y con Rodrigo, un compañero de curso de Lucas y un amigo de Pablo, jugador de basketball y alguien que quería mucho a Aylen y ella a él, pero no eran anda y no pasaba nada porque Aylen aun creía en los milagros, en relación a su profesor.
Luego de unas horas y de que Samantha se acordara que tenía una cita con su pololo en la noche, las chicas emprendieron camino a casa; no vivían tan lejos una de otra, así que Dana, como era la única con auto, licencia y permiso para manejar pasó a dejarlas a casa, así también se preocupaba de que llegaran sin ningún problema, ella siempre se preocupaba de que sus amigas llegaran a casa sin problemas.
Al llegar a casa, Samantha subió a su cuarto rápidamente, quería ponerse mas linda para Lucas, así que se cambio de ropa, se arreglo un poco más y cuando se sentó en su cama para descansar luego de haber corrido, su celular sonó; al ver quien llamaba una sonrisa apareció en su rostro.
- Hola… - le dijo un poco agitada.- Que bueno que llamaste… estaba esperando tu llamada con ansias.- le dijo contenta.
- Yo también… pero ¿Te encuentras bien?- le preguntó un poco preocupado al escuchar su voz.
- Sí, ¿Por qué?- le preguntó extrañada.
- Pareciera que hubieras corrido o algo.- y ella rió.
- Lo que pasa es que me junte con las chicas y acabo de llagar… por eso… - dijo riendo suave.
- Eso explica todo.- dijo riendo el también.- Me muero por verte.- dijo cambiando de tema y el tono de sus voz.
- Yo también… pero por eso me llamas, ¿Cierto?
- Así es… en el parque en 15 minutos.
- ¿Ya vas a llegar?- le preguntó.
- Sí… no me falta mucho… entonces nos vemos.
- Nos vemos…
- Oye… - dijo antes de que cortara.- I love you.- y Samantha rió.
- Yo también, nos vemos… - y cortaron.
Samantha se miro al espejo por ultima vez, siempre que lo hacia le daba risa, antes no era tan pretenciosa, pero desde que estaba con Lucas no dejaba a su amigo espejo de lado.
Mientras bajaba las escaleras, se encontró con su padre en entrada de la puerta, estaba llegando de su trabajo y como unas horas antes, la conversación no fue muy grata.
- ¿A dónde vas?- le preguntó serio sin dejarla salir.
- Voy a juntarme con Lucas… ¿Algún problema con eso?- lo miro serio.
- No, ninguno, es tu pololo y no puedo negarte que lo veas.- le dijo serio.
- Tu lo has dicho.- le dijo Samantha sonriendo.- ¿Me puedo Ir?- preguntó apuntando la puerta, ya que su padre estaba enfrente sin dejar la vía libre.
- Sí… - y se hizo a un lado.- Pero no olvides que mañana tendremos un día en familia.- dijo sin mirarla y Samantha lo miro extrañado.
- ¿Cómo? ¿En familia?- dijo riendo por lo ultimo.- Familia… claro.- dijo sonriendo irónicamente.- Familia.
- Samantha.- la miro serio.- Eres mi hija y merezco compartir contigo, como tu lo haces con tus amigo y con tu pololo.- dijo acercándose a ella para abrazarla, pero ella se alejo.
- Sabes… - dijo luego.- Cuando nombras la palabra familia y cuando quieres pasar tu tiempo libre conmigo… viene Pablo, ¿Verdad?- le preguntó seria y un poco molestas, no porque venia su hermano, sino por la situación.
- ¿Por qué dices eso?- le preguntó esquivando la pregunta.
- Por favor… - le dijo molesta.- Siempre cuando haces esto, es porque viene Pablo y porque te vas de viaje… por meses y meses… ¿No?- lo miro seria.- Mira, papá… vete cuando quieras…. Pero estoy harta de que me compres.
- ¡Samantha!- le llamo la atención.- No me hagas enojar.
- Has lo que quieras papá… y mañana quieres salir… sale, pero no me obligaras a ir.- dijo volteando hacia la puerta.- Nos vemos, padre.- abrió la puerta y salio.
- ¡Samantha!- la llamo molesto, pero ella salio lo más rápido de casa, no quería seguir discutiendo con su padre.
No podemos negar que siempre nos arrepentimos de algo, que siempre pensamos en “que habría sido si…” o “que habría pasado si no…” Pero que pasaría si aquellos camino se juntaran, se confundieran, y pudiéramos ver como habrían sido las cosas de otra manera, ¿Todo sería igual?, o… ¿Todo es peor?
Era la ultima semana de vacaciones y todos los chicos volvían para preparar sus cosas y preparase para entrar a un nuevo año escolar o como para otros, el ultimo.
Samantha vivía en Viña del Mar, le encantaba ese lugar, la playa, sus amigos, su novio, le gustaba pasar un buen rato en su ciudad, aunque salir de vacaciones no le parecía mal y aunque no quería que terminaran debía volver.
Es una chica alegre, que le gustaba pasarla bien; de un carácter fuerte, pero dulce en el fondo. Media 1.68, una estatura que la hacia notar al igual que sus amigas; tenia el pelo negro, ondulado y no tan largo, pero tampoco corto, tenia los ojos color miel y morena por el sol.
Desde pequeña baila ballet, desde los 9 años y era, de verdad, una muy buena bailarina. Eso le apasionaba bastante, no se perdía las clases por nada del mundo, le gustaba estar ahí, en ese lugar, rodeada de espejos y barras, se podía olvidar del mundo, se podía olvidar de todos sus problemas hasta se olvidaba de las cosas buenas. Como el ballet lo realizaba fuera del colegio, debió tomar otra actividad dentro de este y como no había nada parecido al ballet más que barras, tuvo que tomarlo, y se convirtió en una linda porrista, sólo que no animaba a su pololo en lo partidos ya que no iban en la misma escuela.
Ese verano había ido de vacaciones con su madre y su hermano. Sus padres estaban separados hace mas de siete años y a ella le toco vivir con su padre, mas que nada porque él gano la custodia; y por todo eso, Samantha tuvo que compartir su tiempo, el año con su padre y las vacaciones con su madre.
- ¡Hija!- dijo su padre al recibirla en la entrada de la puerta.- Que bueno que hayas vuelto.- dijo dándole un beso en la frente.
- Sí.- le contestó ella entrando a la casa.- A mi también me da gusto volver.- le dijo sonriendo aunque no muy convencida.
- ¿Cómo les fue?- y cerro la puerta, mientras dejaba que la sirvienta subiera las maletas de su hija.
- Bien… todo salió bien.- dijo fría, pero sonriendo.
- ¿Y tu madre con Pablo?, ¿Están bien?- preguntó cambiando el tono de su voz, un poco mas serio.
- Sí, los dos están bien.- le contestó.- Mamá volverá pronto a trabajar y Pablo debía arreglar unas cosas en la universidad… no lo tengo claro.
- Pero están bien, eso es lo importante.- dijo terminado de hablar del tema.
- Claro.- lo miro Samantha un poco molesta.
La relación entre él y su hermano no era muy buena. Al ser mayor de edad, Pablo se fue de la casa de su padre para vivir con su madre, nunca se llevaron bien y aunque no lo dijeran, se odiaban y eso a Samantha le molestaba mucho, aparte de que ella tampoco se llevan bien con su padre por eso y por otras cosas mas.
- Bien.- dijo Samantha.- Subiré a mi cuarto.
- Claro.- contestó, mientras Samantha caminaba hacia las escaleras.
- ¡Ah!- dijo su padre y ella volteo para ver que le pasaba.- Antes de que se me olvide, llamo Lucas, dijo que si no estabas muy cansada lo llamaras.
- Claro.- dijo sonriendo contenta.- Gracias.- y corrió hasta su cuarto.
Lucas era su novio, su pololo como le corregía ella, ya que él es estadounidense radicado en Chile hace cuatro años. Se conocieron cuando tenían 13 años y desde ese entonces se hicieron grandes y buenos amigos, pero dos años después él le pido pololeo y como los dos se querían mucho y l siguen haciendo, formalizaron su relación.
- Hola.- dijo Samantha por teléfono. ¿Lucas se encontrara?
- Hola querida.- le saludo la mamá de él.- Te lo paso de inmediato.
- Gracias.- le dijo ella cordialmente, mientras esperaba que Lucas contestara.
- ¿Amor?- dijo Lucas al tomar el teléfono.- ¿Eres tu?
- No, soy tu abuelita.- le dijo Samantha bromeando y Lucas rió.
- Hola… ¿Cómo esta?
- Bien, estoy bien, mejor ahora, claro… - dijo contenta.- ¿Y tu como has estado?
- Igual que tu… ahora que escucho tu voz, mejor que nunca.- dijo sonriendo y
Samantha también lo hizo.- Te eche de menos, no sabes cuanto
- Yo también, lo único que quería era saber de ti.- dijo acostándose en la cama.- Y
Escuchar tu voz.
- Entonces, si los dos queremos vernos, podríamos vernos hoy.- propuso.
- ¿Hoy?- dijo ella no muy contenta.- Amor… vengo llegando de un viaje… y…
- Esta bien, dejémoslo para mañana.- dijo comprendiendo la situación, aunque igual hubiera deseado haberla visto.
- ¿Seguro?
- Claro… no importa… mañana estaremos todo el día juntos.- dijo contento.- ¿Te parece?, ¿Te gusta la idea?
- ¿Gustarme?... ¡Me encanta!- dijo feliz.- Esperare el día de mañana con ansias.
- Dime a mí.- y rieron los dos.- Bueno, entonces la dejo descansar…
- Bien… te quiero mucho.
- I love you… y Samantha sonrio.
- Me encantas cuando me dices eso.
- Y a mi me encantas tu.- y ella se sonrojo, por lo menos nadie la vio.- Bueno… un beso… nos vemos mañana…
- Otro beso para ti… adiós.- y colgaron.
Cuando habían empezado a pololear, se demoraban bastante en colgar, ya que ninguno de los dos lo hacia, pero con los casi dos años que llevaban juntos ya eso no era problema, bueno, aún no cumplían los dos años, para eso faltaba un poco.
Lucas si que era un chico alto, media 1.82, bueno, era jugador de basketball así que su altura ayudaba en mucho. Tenia su pelo castaño claro, tenia los ojos verdes oscuros, era un poco moreno, pero de nacimiento. Era atento con sus amigos y en especial con su novia, era buen amigo, era tranquilo y calmado, pero cuando algo le molestaba, cuando algo realmente lo sacaba de sus casillas era insoportable y no valía la pena arreglar las cosas con él en ese estado, pero era como todos.
Samantha aquella tarde, tuvo que cenar con su padre, por una parte estaba feliz de hacerlo, pero por otra no le gusto mucho la idea. Conversaron sobre lo sucedido en sus vacaciones, por parte de los dos y al principio todo iba bien, lastima que siempre lo que empieza bien entre ellos, termina mal.
Se pusieron a hablar de su hermano y como a su padre no el gustaba hablar de él y como Samantha siempre lo defiende, siempre terminan peleando. Así que Samantha no aguantó más y se fue a dar un paseo a la playa, subió por su chaqueta y se fue, sin dar explicaciones y sin mirar a su padre a los ojos.
Samantha se fue a dar un paseo por la playa, siempre le gustaba ir para allá cuando tenía problemas y quería pensar, además no le quedaba tan lejos de casa.
Al llegar, camino un poco, luego se sentó casi a la orilla, donde las olas le tocaban la punta de los dedos y desde donde se podía ver como lentamente se oscurecía. Lastima que no todo fue tranquilidad, un chico le pego si querer con un balón, de basketball.
- Perdón.- le dijo el chico acercándose.- No… fue… mi intención.- le dijo un poco complicado. - No te preocupes, esta bien.- le dijo mientras se levantaba de la arena y lo miraba, bueno trataba ya que donde estaban la luz no llegaba mucho.- ¿No eres de aquí verdad?- le preguntó por su forma de hablar.
- Así es… - le contestó sonriendo.- ¿Cómo… lo sabes?- y rió, ya que era notorio.- Bueno… se… nota.- dijo riendo.
- Sí, un poco… - y ella también rió.- Bueno… me tengo que ir… se esta haciendo tarde.
- Claro… cuídate.- le dijo sonriendo.
- Tu igual, adiós.- se despidió de él y se fue corriendo hasta la vereda de la calle, donde se coloco sus zapatillas y se fue, volteando por ultima vez para ver a aquel chico, pero la oscuridad no le dejo ver.
Al llegar a casa, su padre ya estaba en su cuarto, se notaba la luz encendida, pensó en ir a decirle que ya había llegado, pero prefirió irse inmediatamente a su cuarto, y dormir, descansar y olvidar, ya que al día siguiente tenia varias cosas que hacer, entre juntarse con Lucas y con sus amigas el día se iba a ir muy rápido, sólo que debía llamarlas, ya que sólo era un deseo, ellas aun no lo sabían.
Se despertó temprano, el calor que hacia ya no la dejaba seguir durmiendo. Lo primero que hizo, fue llamar a sus amigas, Dana y a Aylen; como tenían “conversación compartida”, en el teléfono, eso les permitía a las tres hablar por el teléfono, eso les permitía conversar con mas de una persona, así que eso les solucionaba sus problemas. Conversaron un poco y luego de media hora de conversación, justo antes de colgar, les dijo que se juntaran en el mismo lugar de siempre, la heladería que quedaba casi justo llegando a la playa ya a su colegio, por supuesto que aceptaron y colgaron ansiosas de esperar la tarde para verse.
Dana es alta, 1.70; de piel morena por el sol, de pelo negro, largo y liso, los ojos oscuros y delgada, aunque no le importaba mucho el peso; es una de sus dos mejores amigas, se conocían hace mas de 8 años; es una chica divertida, de un carácter no muy fuerte, pero cuando la encuentran, saca la rabia que tiene dentro, pero en el fondo es una chica agradable. Como gustos, tiene el arte, le encanta dibujar y pintar, cosas que la han llevado a ganar varios premios y reconocimientos.
Aylen, era un poco mas baja, 1.66; de pelo café oscuro, piel morena por el sol, ojos cafés claro, delgada y con unas lindas margaritas que se le hacían cada vez que ella sonreí. Es la otra mejor amiga y la que cierra el trío. Ella es una chica extrovertida, risueña, siempre saliendo con algo divertido, por eso le gusta el teatro, en donde puede ser quien quiera ser, hasta sus amigas y donde era una de las mejores. También actuaba de mediadora cuando Dana y Samantha peleaban, mejor dicho discutían por diferencias, pero Aylen siempre estaba ahí. Ella era la única que no pololeaba de las tres, ya que Dana pololeaba hace tres años con un compañero de curso, jugador de basketball y gran amigo de las chicas.
Lucas, también juega basketball. Es muy amigo de Dana y Aylen y uno de los mejores amigos de Pablo, el pololo de Dana; se conocieron cuando Pablo iba en la misma escuela de Lucas, pero al cambiarse nada de su amistad cambio.
Samantha salio un poco atrasada para juntarse con sus amigas, no le gusta y no es de las personas que se retrasa, pero esta vez lo hizo, sólo porque tuvo problemas con su padre antes de salir.
Samantha se apresuro en llegar, no quería retrasarse mas de lo que estaba, pero el día, al parecer, no estaba de su lado ya que se encontró con el chico de anoche.
- Que sorpresa.- le dijo deteniéndola, ya que venia caminado justo de frente a ella.
- ¿Perdón?- dijo confundida al verlo, no lo reconocía.
- Soy yo… el chico… de anoche.- le dijo sonriendo y ella lo reconoció inmediatamente al escucharlo hablar un poco más.
- Lo siento.- le dijo sonriendo.- ¿Cómo estas?
- Bien, gracias… ¿Y tu?
- Bien, un poco apurada… - dijo mirando el reloj.- Lo que pasa es que me quede de juntar con unas amigas y me atrase.
- Bueno, entonces no te quito más tiempo.- le dijo sonriendo amablemente.
- Gracias.- le dijo sonriendo.- Adiós.- y se fue corriendo.
- ¡Hey!- grito deteniéndola, pero ya no lo podía escuchar.- Tu nombre… ¿Cómo te llamas?- se preguntó, viendo como aquella se perdía en la distancia.
Aquel chico se veía alto, 1.80, pelo castaño claro, desordenado y corto; era un poco moreno, de ojos azules y de una personalidad que se hacia notar. Para Samantha le pareció un poco extraño y algo familiar, pero no estaba pendiente de eso, ni de pensar donde lo había visto antes, antes de su encuentro de aquella noche.
Cuando Samantha, por fin logro llegar a la cafetería, las chicas las estaban esperando con una cara de impacientes, sabían que su amiga no es demorona, al contrario, es la persona mas puntal de las tres, así que también sabían que algo tuvo que pasarle.
- ¿Por que te demoraste tanto?- le preguntó Aylen extrañada, mientras Samantha se sentaba a la mesa con ella.
- Primero… Hola… me da gusto verlas… - le dijo sonriendo y ellas también le sonrieron.
- A nosotras también nos da gusto.- contestó Dana por las dos.- Pero… ¿Qué te paso?- cambio de tema preguntando seria y Samantha rió levemente.
- Bien, les cuento.- dijo seria.- Antes de salir de casa, me tope con papá y como ayer no terminamos muy bien nuestra cena… me reto y comenzó a hablar… - dijo tomándose el agua de Dana.
- Te pediré algo, antes de que te tomes mi helado también.- le dijo burlándose.
- Que simpática.- le dijo Samantha seria.
- ¿Pero todo bien con él?- le preguntó Aylen.
- Sí… me quede escuchando, si me iba, iba a ser peor.
- Es verdad.- dijo Dana y el garzón llego con una copa de helado para Samantha, las chicas ya la había pedido por ella.
- Gracias.- les dijo probándola.
- ¿Y que más te paso?- preguntó Dana, mientras Aylen comía y comía.- Porque estoy segura que no fue lo único que paso, ¿o si?- la miro sonriendo.
- ¿Qué ocultas Samy?- preguntó Aylen riendo.
- Me tope con alguien, eso fue todo.
- ¿Con quien?- preguntó Dana, pero Samantha no la tomo en cuenta y se supo a tomar su helado.- ¡Samantha!- le llamo la atención.
- ¡Vamos!- dijo Aylen.- No nos dejes así,
- Solo fue un chico… alguien… que me encontré ayer y hoy.- dijo mirando la mesa.
- Mira tú.- dijo Dana y rió junto con Aylen
- No me molesten.- dijo sonriendo seria.- No fue nada… además…
- Estas pololeando.- dijo Dana por ella.- Sí, lo sabemos.
- Por eso… - dijo Aylen.- Yo no pololeo, puedo mirar a quien yo quiera.- y las chicas rieron.
- Entonces por eso, debe haber pasado algo interesante en tus vacaciones.- la miro Samantha sonriendo.- Porque si me dices que no… eres lo mas aburrida que hay.
- Samantha tiene razón.- la apoyo Dana.- Vamos que hiciste, porque yo mas que estar con Pablo… nada más.
- ¿Yo?- las miro nerviosas, ya que la verdad no había pasado nada divertido en sus vacaciones, en relación a chicos.- Salí… por ahí…
- ¿Con quien?
- Con… con mi mamá.- y las chicas rieron mucho.- ¡No se burlen!- les dijo molesta.- No es mi culpa que no tenga suerte como ustedes.
- ¡No empieces!- le dijo Samantha sonriendo.- La victima… ya no te viene… pero no te preocupes, ya llegara… ya lo veras.- le dijo riendo.
- Bueno… - dijo Dana.- Pero cambiando de tema… ¿Listas para entrar a clases?
- Yo sí.- dijo Aylen.- Más que nada ansiosa por hacerlo.
- Sí, es verdad, solo este año y seremos libres.- dijo sonriendo.- Nuestro ultimo año.
- Pero no pensemos en eso.- dijo Dana.- No quiero pensar en eso.
- Tu empezaste con el tema.- le dijo Samantha riendo.- Eres muy.
- ¡¿Muy que!?- le preguntó seria.
- No te pongas tonta.
- ¿¡Tonta!?- dijo molesta.
- ¡¡Basta!!- dijo Aylen con voz fuerte, haciendo que las chicas la miraran y la gente que había en las otras mesas también.- Lo siento.- dijo sonrojándose y las chicas rieron.- Ven lo que hacen… ya empezaron.- dijo seria.
- Pero para eso estas tu.- le dijo Samantha sonriendo.
- Para separarnos.- agrego Dana y rieron.
Siguieron conversando de sus vacaciones, de sus cosas, de sus vidas, tal vez podían contarse una y otra vez la misma situación, hacer el mismo comentario o lo que fuera, pero para cada una era como si lo hiciera por primera vez, les gustaba respetar las palabras de la otra, a pesar de que sabían a veces que le ponían un poquito de fantasía.
- ¡Nos les dije!- dijo Aylen de repente, asustando un poco a las chicas.
- ¿Qué cosa?- le preguntó Dana preocupada, mientras Samantha la miraba con cara de pregunta.
- Vi al profe… el sábado pasado.- dijo sonriendo.
- ¿Aun te gusta?- le preguntó Samantha.
- Sí… no puedo evitarlo… pero… por lo menos voy a salir, así no lo veré mas.
- Sí, amiga, es lo mejor.- dijo Dana.- Pero… me contó un pajarito…. Que también te encontraste con Rodrigo.
- ¡Woow!- la molestó Samantha riendo.- Te lo tenías guardado, mala amiga.- la miro seria.
- Y eso que no había hecho nada en vacaciones.- dijo Dana mirando a Samantha.
- ¡No sean tonta!... les iba a decir… - y se puso nerviosa.- Pero… sólo me lo encontré… no fue nada…
- Sí, claro.- dijo Samantha irónicamente, mientras que Dana reía.
La verdad, las vacaciones de las chicas habían sido tranquilas, Dana salio con su familia y al volver con su pololo Pablo, Aylen de verdad había salido con su madre casi siempre y fue una coincidencia que se encontrara con el profesor y con Rodrigo, un compañero de curso de Lucas y un amigo de Pablo, jugador de basketball y alguien que quería mucho a Aylen y ella a él, pero no eran anda y no pasaba nada porque Aylen aun creía en los milagros, en relación a su profesor.
Luego de unas horas y de que Samantha se acordara que tenía una cita con su pololo en la noche, las chicas emprendieron camino a casa; no vivían tan lejos una de otra, así que Dana, como era la única con auto, licencia y permiso para manejar pasó a dejarlas a casa, así también se preocupaba de que llegaran sin ningún problema, ella siempre se preocupaba de que sus amigas llegaran a casa sin problemas.
Al llegar a casa, Samantha subió a su cuarto rápidamente, quería ponerse mas linda para Lucas, así que se cambio de ropa, se arreglo un poco más y cuando se sentó en su cama para descansar luego de haber corrido, su celular sonó; al ver quien llamaba una sonrisa apareció en su rostro.
- Hola… - le dijo un poco agitada.- Que bueno que llamaste… estaba esperando tu llamada con ansias.- le dijo contenta.
- Yo también… pero ¿Te encuentras bien?- le preguntó un poco preocupado al escuchar su voz.
- Sí, ¿Por qué?- le preguntó extrañada.
- Pareciera que hubieras corrido o algo.- y ella rió.
- Lo que pasa es que me junte con las chicas y acabo de llagar… por eso… - dijo riendo suave.
- Eso explica todo.- dijo riendo el también.- Me muero por verte.- dijo cambiando de tema y el tono de sus voz.
- Yo también… pero por eso me llamas, ¿Cierto?
- Así es… en el parque en 15 minutos.
- ¿Ya vas a llegar?- le preguntó.
- Sí… no me falta mucho… entonces nos vemos.
- Nos vemos…
- Oye… - dijo antes de que cortara.- I love you.- y Samantha rió.
- Yo también, nos vemos… - y cortaron.
Samantha se miro al espejo por ultima vez, siempre que lo hacia le daba risa, antes no era tan pretenciosa, pero desde que estaba con Lucas no dejaba a su amigo espejo de lado.
Mientras bajaba las escaleras, se encontró con su padre en entrada de la puerta, estaba llegando de su trabajo y como unas horas antes, la conversación no fue muy grata.
- ¿A dónde vas?- le preguntó serio sin dejarla salir.
- Voy a juntarme con Lucas… ¿Algún problema con eso?- lo miro serio.
- No, ninguno, es tu pololo y no puedo negarte que lo veas.- le dijo serio.
- Tu lo has dicho.- le dijo Samantha sonriendo.- ¿Me puedo Ir?- preguntó apuntando la puerta, ya que su padre estaba enfrente sin dejar la vía libre.
- Sí… - y se hizo a un lado.- Pero no olvides que mañana tendremos un día en familia.- dijo sin mirarla y Samantha lo miro extrañado.
- ¿Cómo? ¿En familia?- dijo riendo por lo ultimo.- Familia… claro.- dijo sonriendo irónicamente.- Familia.
- Samantha.- la miro serio.- Eres mi hija y merezco compartir contigo, como tu lo haces con tus amigo y con tu pololo.- dijo acercándose a ella para abrazarla, pero ella se alejo.
- Sabes… - dijo luego.- Cuando nombras la palabra familia y cuando quieres pasar tu tiempo libre conmigo… viene Pablo, ¿Verdad?- le preguntó seria y un poco molestas, no porque venia su hermano, sino por la situación.
- ¿Por qué dices eso?- le preguntó esquivando la pregunta.
- Por favor… - le dijo molesta.- Siempre cuando haces esto, es porque viene Pablo y porque te vas de viaje… por meses y meses… ¿No?- lo miro seria.- Mira, papá… vete cuando quieras…. Pero estoy harta de que me compres.
- ¡Samantha!- le llamo la atención.- No me hagas enojar.
- Has lo que quieras papá… y mañana quieres salir… sale, pero no me obligaras a ir.- dijo volteando hacia la puerta.- Nos vemos, padre.- abrió la puerta y salio.
- ¡Samantha!- la llamo molesto, pero ella salio lo más rápido de casa, no quería seguir discutiendo con su padre.
3 comentarios:
Me van a disculpar si es que encuentran una falta de ortografia o algo raro... es solo que como escribo rapido... no me doy cuenta... wajajaj :P
Bueno pues decir que he llegado a mi casa...¡y lo primero que he echo ha sido leermelo!, muchas gracias por hacer esto por mi, por que me ha encantado de verdad, gracias.
El personaje de samy (**) me gusta llamarla asi, me ha gustado mucho y me gusta la relacion que tiene con su padre... se que se llevan mal pero eso hace que la historia sea mas interesante jeje, y encima con la apericiendo del chico nuevo ui ui la cosa promete, me da que ese chico con el que se ha cruzado ya 2 veces...volvere aparecer, sobre su novio no digo nada por que aun no lo conozco mucho
De sus amigas la que mas me gusta es la que esta colada por el profe xD me hace gracia
Eres una gran escritoria... y ya soy fan de tu historia...
a ver cuando sigues poniendo
Un Saludo!!!
creo que esto es una gran iniciativa tambien para que la gente se enganche a tu historia
Publicar un comentario