lunes, 3 de marzo de 2008

De vuelta y renovada

Hi!!!

tanto tiempo sin pasar por estos rincones de mi vida cibernetica... xD... vaya desde septiembre del año pasado... mucho tiempo, ¿no creen?, vaya... si me pusiera a contar todo lo que me ha pasado en casi... 5 meses... uuuuy... muchas cosas y bueno creo que hare un resumen de mi vida... jajajaja que despues de todo este e s mi lugar y escribo lo que quiero, cuando quiero y... y nadie me dira nada... ¿cierto?...
Bueno tendre que pensar que hice en octubre del año pasado... o me acuerdo... ajajaja... solo me acuerdo delo importante... el cumpleaños de un amigo... Esteban... y luego mi cumpleaños, el cual me celebraron mis buenos amigos... lo pase muy bien ese noche... ha sido uno de los pocos cumpleaños que la paso yan bien y en los pocos en los cuales me rio como una loca... jajaja... entre otras cosas que prefiero no acordarme... he optado por... olvidar... como dicen por ahi... un caballero no tiene memoria... bueno.. un dama tampoco...

Luego de mi cumpleaños, vino navidad, año nuevo todo tranquilo en casa... luego de aquello... un gran dia... ey... esto si merece fotos...

Aquel día el grupo folclorico donde participo... Hamaycan... fue a bailar al Festival del Huaso de Olmue... un festival que se realiza y se transmite en televisión... estuvo genial... :D que manera de reirme... no lo había pasado tan bien en mucho tiempo... ese dia baile... rei... jugue... sonreí, estuve feliz todo el día... fue genial... me acuerdo y sigo sonriendo...


con mis amigos y mis amigas... jajajaja... :D fue una gran experiencia... no la cambio por nada... y gracias a esas experiencias me doy cuenta que aquello me gusta... no sere la mas perfecta en la danza, no sabre tanto de musica, no sabre tanto de bailes, no me los parendere de inmediato, pero... me gusta... me llena... me hace feliz y cuando baila... se me olvidan todos los problemas, todas las penas... todo lo que en ese momento puede molestarme... porke bailando... soy otra... arriba de un escenario no soy la misma Michelle de siempre... soy otra y me gusta ser esa... pero solo la veo arriba de un escenario... no fuera de el...


Luego de aquello no vinieron muchas cosas importantes con el baile... pero me fui a divertir a fantasilandia con mis amigos.... uuuuuuuuuuuuuuuuy.... ke manera de reir... ke manera de gritar... si sobre todo eso... juegos... "·$$%&%&/·$%!!!!.... jajajaja... sobre todo ese que te toman y te sueltan... jajaja xtrem... algo... jajajajaja.... pff

lo pase bien... si... lo pase muy bien...


luego... al fin!!!!!!! nos fuimos de vacaciones!!! al fin!!!!!!... mis merecidas y adoradas vacaciones... era lo unico que deseaba... nos fuimos a a la Serena... playa... sol... arena...y chicos que mirar... jajajaja...hasta me encontre por uno por ahi... pff... pero nada... jajajaja

me fui de compras y hasta pinche con el chico que tocaba el bombo... jajajaja.... era lindo... si hasta miro a la cara cuando le tome la foto... uuy... jajajajaja...


Lo pase muy, muy bien... creo que me hizo bien darme un descanso... claro... la idea era no tener contacto con nadie... pero creo que uno no puede pedir tantas cosas al mismo tiempo... porque aunque yo no queria, aunque yo moría por saber de él... él mismo se acordaba de llamar y cortar... bueno... supongo que lo hacia por ocio... no porque le importaba... supongo que eso es mas verdadero que cual quier otra cosa que pudiera pensar... por que extrañarme a mi... si, claro... y yo naci ayer... jajaja... lo siento... pero es que llegado un momento las situaciones dan rabia... mas cuando uno intenta preguntar que pasa y la otra persona solo rie... bueno... eslo que hay como dicen por ahi...

Nos fuimos de vacaciones con mi hermana y mi sobrina... bueno... ella fue quien mejor la paso... era una escalopa andando... jajaja... pero ella feliz de jugar con arena y esas cosas... obvio... solo es una niña de cuatro años... ella solo piensa en jugar y reir... que vida la suya... que daría yo por volver a tener esa vida... sin preocupaciones ni nada... que mejor...




Bueno.... luego de aquello dias de relajo que desearia volver a tener... volvimos y me toco una semana de niñera con mi sobrina... mi hermana entraba a trabajar y necesitaba mi ayuda... a todo esto... yo entro el 10 de marzo a clases... horror... horror... horror...

Bueno... mi sobrina entro a pre-kinder... ^^ ahi si se veía mas linda en su primer dia de clases... yo tuve que acompañarla porke mi hermana trabajaba entonces yo fui madre por un dia... ahi dios... no se que hare cuando mi verdadero hijo vaya... si con la Antonia no me queria y dejarla sola y de pensar lo que pudiera pasarle... jajaja... me imagino como sere con mis hijos... jajaja... pobre de que alguien les ponga un dedo encima... jajajajaja


pero bueno ella estaba feliz... :D contenta de ir y bueno yo tambien... :)


Bueno y despues de eso... mi vida comenzo a ser un desastre... jajaja... bueno... venia siendo un deseastre desde hace mucho... desde hace casi 5 meses atras... si... cinco meses en los cuales mi vida ha sido buena, mala... y pesima... pff...

si pero es mi culpa... ya es verdad... soy yo quien debe dejar las cosas claras... y vamos.. .tener fuerza de voluntad... si... me arrepiento... creo que... no entendí la primera vez... y ahora vengo a entender algo tarde, pero bueno... como dicen... nunca es tarde y.... bueno... creo que es hora de un cambio y ese comenzo hace poquito... muy poquito... donde las cosas... seran diferentes... digamos que fue un adios... un extraño adios... pero lo fue... lo fue...

Bueno... ahora solo queda seguir adelante... enfrentar lo que viene... entrar a clases con la mejor de las caras... no sera un año facil... eso lo se muy bien y bueno... la Michelle... quiere cambios y cambios hara... y como dicen... al que le gusten bueno... y al que no... bueno tambien... porque es hora de pensar en mi... no en el resto...

domingo, 30 de septiembre de 2007

voy a tener que colgar un cartel... yo no soy dulce...

Muchas veces nos encerramos en nosotros mismo y nos olvidamos de que no estamos solo... a veces... las cosas que nos pasan nos nublan la vista... nos hacen... pensar que no tenemos nada que hacer... no tenemos... nada porque luchar... pero nos equivocamos... tenemos mucho por luchar, tenemos mucho que vivir... sobre todo... muchos a quienes querer...
No estamos solos... cuando sientas pena... mira a tu lado y te daras cuenta... que sin darte cuenta... hay alguien dispuesto a hacerte sentir bien... a demostrarte que las cosas no son tan malas como piensas y a ayudarte a salir adelante...
ellos se llaman amigos... y no son muchos... por eso... se deben cuidar y saber mantener... yo tengo... tengo amigos que de verdad se preocupan por mi y que yo... era tan ciega al no darme cuenta...
***bueno... aqui va otra parte de la histpira... se esta poniendo buena... espero que les guste ^^ ***









Al llegar a la sala y entrar, algunos compañeros de las chicas ya habían llegado, pero antes de ir a saludarlos, Samantha corrió por escoger los mejores asientos de la sala, escogiendo ella el que estaba al lado de la ventana, desde donde podrías ver… muchas cosas.
- Por lo menos no chocaste con ninguna mesa.- la molesta Dana.
- Que divertida.- le dijo dejando la mochila sobre la mesa.
- Por lo menos el chico fue simpático.- agrego Aylen.
- Por que no dejan de hablar de él, solo era un chico, solo fue un golpe.- dijo seria.
- ¿Qué te pasa?- le preguntó Dana extraña, mientras se acomodaba en la mesa que estaba delante de la de Samantha.
- ¿Por qué preguntas?- la miró Samantha un poco nerviosa.
- No lo sé, dímelo tu.- la miró Dana seria.
- No empiecen.- dijo Aylen sentándose en la silla del lado.- Es el primer día, denme paz.- dijo riendo y las chicas rieron con ella.
Las mesas de las salas estaban distribuidas en fila, cada fila estaba hecho por un solo banco, desde el año pasado se había empleado esa forma, ya que era mas seguro para los exámenes, ya que de esa forma no se copiarían, pero los chicos eran mas inteligentes que eso.
Samantha estaba sentada en la penúltima mesa de la fila de la ventana, adelante estaba Dana y a un lado estaba Aylen, de esa forma las chicas podían conversar y estar más cómodas. Detrás de Samantha se sentó Pablo y al lado de él y casi en todos los bancos finales sus amigos y jugadores de basketball y de otros deportes, ese había sido su lugar por muchos años. Delante de ellos se sentaban las chicas “populares” del curso, que por lo general eran las porristas, donde Samantha tendría que estar sentada, pero por no llevarse bien con ellas, no lo hacia.

Las clases aun no comenzaban, y los chicos aun aprovechan el tiempo que les quedaba para conversar y contar sus sorprendentes vacaciones con sus familias Mientras las chicas conversaban con Pablo y algunos amigos de ellas, Tania, una chica delgada, de estatura promedio, pelo rubio y largo, ojos oscuros y de mirada fría; a parte de ser engreída y pesada, era la capitana del equipo de porristas y alguien que consideraba a Samantha una amiga más, se acerco hasta ella para saludarla.
- Hola Samy.- llegó diciendo con una sonrisa.
- Hola Tania, ¿Cómo estas?- le respondió Samantha de igual manera.
- Muy bien y a ti… ¿Cómo te ha ido?- le preguntó como si Samantha estuviera sola.
- Genial… - dijo un poco incomoda por sus amigas y los chicos.
- Que bien.- le sonrió.- Espero que estés preparada para este año, será un año agitado.- le dijo sonriendo.- Pero eres buena y sé que nos saldrá todo bien.- y miró para atrás, ya que sus amigas la llamaban.
- Claro… - le contestó Samantha no muy convencida.
- Bueno, nos vemos luego… chao Sam.- le dijo y se fue.
- Chao… - dijo incomoda, ya que sus amigos la miraban seria.- ¿Lo siento?- dijo mirándolos arrepentida.
- No es tu culpa, Sam.- le dijo Pablo.- Ella… es…
- Una pesada.- dijo Dana por él.- Y no me lo van a negar.- dijo molesta.
- No es pesada.- la defendió Samantha.- Es solo que… no se lleva mucho con la gente… no lo sé.
- Miren… - dijo David.- Será… pesada, creída, todo lo malo que quieran… pero es muy… linda.- dijo mirándola y todos los chicos rieron.
- Tu no cambias, ¿verdad?- lo miro Aylen riendo.
- Lo siento amiga, pero soy sincero.- dijo haciéndose el galán y haciendo reír a todos.

Mientras conversaban sin parar y reían de las cosas que decían, el timbre sonó y fue gracioso, ya que todos se quedaron callados escuchándolo sin decir nada, por un momento un angelito paso por su sala, pero el minuto de silencio no duro mucho.
- ¡¡No!!- comenzó a gritar David, mientras se paraba de la silla y todos lo miraban.
- ¿¡Que te pasa?!- le preguntó Pablo extrañado al igual que todos.
- ¡Con esto comienza nuestra pesadilla!- gritó tirándose al suelo y haciendo uno de sus show.
- ¡Párate!- le gritó Aylen avergonzada por él.
- Agradece… - lo miró Tania seria.- Que será el último.- y lo miro con desprecio.
- ¡Me matas, Tania! ¡Me matas!- dijo gritando como loco, mientras que todos sus compañeros reían.
- ¡Señor Torres!- entro el inspector llamándole la atención.- Levántese del suelo y compórtese como un estudiante normal.- dijo serio.
- Ese es su problema.- le dijo Carlos al inspector.- Es no es normal.- y sus compañeros rieron.
- No le encuentro la gracia.- dijo sin hacer ni una sonrisa.- Ahora, todos bajen y vayan al gimnasio para comenzar de una vez con el acto de bienvenida.
- ¡Sí, Señor!- gritaron todos los chicos al unísono.
- No me hagan enfadar.- los miro serios y se retiro de la sala.
- Es un antipático.- dijo Aylen.
- Por lo menos será el ultimo año que le veremos la cara.- dijo Pablo.
- Mejor vamos.- los miro Samantha.- No quiero tener problemas mi primer día de clases.- y comenzó a caminar hacia la puerta.
- ¡Espera!- le dijo Dana parándose de la silla y yendo detrás de ella, al igual que Aylen.

Las chicas se demoraron en llegar a la fila, ya que las escaleras y los pasillos se atocharon de alumnos que todos iban hacia el mismo lugar. Al llegar, se demoro un poco más en empezar el acto, ya que en que casi mil y más alumnos se quedaran callados, no era una labor fácil.
Después de algunos minutos, el inspector general se arto de la bulla y de la mala educación de los alumnos, subió al escenario, tomo el micrófono y los hizo callar, solo con un grito.
- ¡Silencio!- gritó enojado; todos se quedaron callados, mirándolo muy atento a ver que hacia.- Así les gusta que los traten parece.- dijo riendo sarcástico.- Como animales.- les dijo serio.
- Esa no son maneras de tratarnos.- decía Dana a las chicas en voz baja.
- Sí… - decía Pablo extrañado por su comportamiento.- Podría alguien defendernos.
- Disculpa… - llego diciendo un profesor al inspector.- No es necesario tratarlos así.- le dijo, mientras tapaba el micrófono con la mano.
- Pero… - y en eso llego el director.
- ¿Sucede algo malo?- lo miro serio.
- No, señor.- le contestó mirándolo a los ojos.- Los chicos están listos para el acto.
- Genial.- le dijo sonriendo.- Que empiece.- y se fue a sentar hasta un rincón del gimnasio, donde la directiva del colegio, junto con los profesores se encontraban.
- ¿Qué habrá pasado?- preguntaba Dana tratando de mirar algo, mientras se paraba en puntas.
- Da lo mismo.- le dijo Samantha.- Aunque parece que lo retaron.
- Eso es bueno.- dijo David y los chicos lo miraron.

El acto trato mas que nada, de darles la bienvenida a un nuevo año escolar, de mostrarles las cosas nuevas que tenia el colegio, algunas nuevas reglas, actividades que tendrían en el año, algunas sorpresas y de mostrarles quienes serian sus profesores jefes, pero en general siempre se mostraban a todos los profesores, nuevos o antiguos, de esa manera todos sabían que hacia cada uno.
Cuando el profesor de artes fue presentado y subió al escenario, Aylen quedo prendida de él, lo conocía ya dos años y desde ese entonces se había enamorado de él completamente, era imposible no sentirse así cuando lo veía, cuando lo tenia tan cerca, pero era su amor imposible, sabía perfectamente que nada entre ellos podría pasar.
- ¿Qué le pasa a Aylen?- le preguntó Samantha a Dana.
- No lo sé.- le contestó, extrañada mientras la miraba.- ¿Aylen, que pasa?- la miro, pero ella no contestaba y no dejaba de mirar al frente. Samantha, trato de seguir el punto que Aylen estaba mirando, hasta que pudo entender que era.
- Ya entendí.- le dijo a Dana y ella la miro.- Mira.- dijo apuntando disimuladamente hacia el escenario, justo donde el profesor de artes se encontraba.
- Que mas iba a ser.- dijo sonriendo de una forma irónica.- ¡Hey!- le dijo enojada y empujando a Aylen.
- ¡Oye!- gritó ella devolviéndole el golpe en el hombro.
- ¡Cállense!- les llamo la atención Samantha.- Nos van a retar.
- Ella empezó.- dijo Aylen molesta en voz baja.
- No.- le corrió Samantha.- Tu empezaste… ahora cállense y luego hablamos.- las miro a las dos serias y volvió a mirar hacia el escenario.

Cuando termino el acto, las chicas se fueron a la sala en silencio, ninguna decía nada, no querían hablar de ese tema en frente de todos, era su secreto, mas el de Aylen. Al entrar y sentarse en sus asientos, ninguna se miraba, se quedaron mirando fijamente la pizarra, pero Samantha no tenía porque estar así, ella no había hecho nada.
- ¿Por qué estamos enojadas?- preguntó esperando que sus amigas voltearan a mirarla.
- Porque somos unas tontas.- le contestó Dana girando y mirándola con una sonrisa.
- Unas bien grandes.- agregó Aylen sonriéndoles.- Lo lamento.
- No lamentes.- le dijo Samantha.- Pero solo te aconsejo algo… disimula.- le dijo seria.- O simplemente olvídalo.
- Eso es verdad.- agrego Dana.- Parecías una tonta mirándolo, agradece que nadie te vio mas que nosotras, no habrían sido tan simpáticos contigo.
- ¿Simpáticos?- la miro extrañada.- Imagínate si tu fuiste simpática, como habrían sido los demás.
- Mira… - le dijo enojada Dana.
- Basta.- las interrumpió Samantha.- Dejemos de hablar del tema, es un secreto, pero ya te dije, disimula… u olvida.- la miró seria.
- Disimulare.- le dijo sonriendo.
- Pobre Rodrigo.- dijo Dana en voz baja, mientras volvía a mirar al frente.
- ¿Qué dijiste?- le preguntó Aylen seria, quien había escuchado al igual que Samantha.
- Para que preguntas… si escuchaste.- la miro seria.
- Chicas… - volvió a interrumpirlas Samantha, pero esta vez antes de que pudieran decirse algo que no les gustara.- Por favor, dejen de pelear, ¿bien?- las miro a los ojos.- Aylen sabe lo que hace y ella mejor que nadie sabe a quien quiere.- le dijo a Dana molesta.- Además… tu tendrías los mismo problemas.- y se quedo callada.
- ¿Qué quisiste decir con eso?- volteo seria para mirarla, pero Samantha esquivo la mirada.- No seas cobarde, Sam.- dijo molesta.
- No soy cobarde, pero tú sabes perfectamente a que me refiero.
- Mira… si es por tu… - y eso el profesor entro a la sala.
- ¡Atención!- dijo llamando las miradas de todos.- Gracias… - dijo sonriéndoles.
- Da lo mismo.- dijo Dana y se volteo. Samantha miro a Aylen que le sonreía dándole las gracias por defenderla, pero Samantha no lo hizo por ella, lo hizo solamente porque no le gustaban las injusticias, además nunca defendía a una amiga sin tener que defender a la otra… por eso prefería quedarse callada y no defender a ninguna.
- Bueno chicos.- dijo el profesor sentándose en el borde de la mesa.
- ¡Espere!- lo detuvo David.
- ¿Qué pasa David?- lo miro el su profesor extrañado, mientras sonreía de risa al saber que iba a salir con alguna tontería.
- Antes de que diga… “Saquen sus cuadernos y anoten”- dijo imitando la voz del profesor y haciendo que sus compañeros rieran.- Déjenos aunque sean diez minutos para hablar de nuestras vacaciones, así como cuando éramos niños, nos hacían hacer un dibujo de nuestras vacaciones.- dijo serio, mientras que todos reían, hasta el profesor.
- Señor Torres.- dijo el profesor sonriendo.- Si me deja continuar con lo que estaba empezando, se o agradecería.- le dijo serio, pero sonriendo.
- Claro.- lo miro David.
- Bueno, después de la interrupción de su compañero, la verdad es que no les iba a peder que sacaran un cuaderno y comenzaran a anotar, al contrario les iba a decir que soy su profesor jefe, nuevamente y su profesor de matemáticas… - dijo burlándose de sus alumnos con una sonrisa.- Y les iba a dar algunas noticias y sorpresas importantes e interesantes para ustedes, pero como veo que prefieren dibujar en sus cuadernos, les pedir que lo saquen y me dibuje una ecuación matemática.
- ¿¡Que?!- gritaron todos al unísono con caras de no saber que era eso, de no querer hacerlo y de que solo fuera una pesadilla.- ¡No!- volvieron a gritas y a discutir, mientras que su profesor se moría de la risa.
- ¡Tranquilos!- dijo con voz fuerte.- Como les voy a pedir algo así…
- ¿Entonces por que lo hizo?- le preguntó Carlos.
- Para que compañeros como tu amigo… - dijo mirando a David.- Se queden callados y asustados.- y los demás rieron.
- No el encuentro la gracias.- dijo David en voz baja y molesto.
- Bien.- respiro profundo el profesor.- Las noticias que tenia que darles, es que el viernes de esta semana, será la fiesta de bienvenida y la sorpresa es que tienen que venir formales, tanto las damas como los caballeros.- dijo sonriéndoles.
- ¡Que fome!- gritaron desdés atrás, pero no fue David.
- Lo sé chicos.- los miro el profesor.- Sé que la idea no le es muy divertida, pero deben venir, es su ultimo año.- decía tratando de convencerlos.
- ¿Vendrás Sam?- le preguntó Aylen.
- No lo creo.- le contestó.- La fiesta en el colegio de Lucas, siempre es el mismo día que la nuestra…
- Sí.- se metió Pablo a la conversación.- Y ahí te dejan ir como tú quieres.- y las chicas lo miraron.
- Que salta lejos el maní.- dijo Dana volteando y mirándolo.
- Quien habla.- le dijo sonriendo.
- Da lo mismo.- dijo Samantha.- De todas formas iremos todos.- los miro serios.
- Es verdad.- le dijo Pablo dándole una pequeña palmada en la espalda, que la verdad no fue tan pequeña.
- ¡Hey!- lo miró molesta por el golpe.
- Allá atrás.- dijo el profesor refiriéndose a ellos.- ¿Desean compartir algo?- y los miro a los cuatro.
- Lamentamos la interrupción.- contestó Samantha por los cuatro.
- ¿Puedo seguir?- los miro serios y eso a los chicos los molesto un poco.
- Claro… - le dijo Samantha.- Cuando guste… - dijo en voz baja.
- Gracias.- los miro sonriendo.- Bueno, como les iba diciendo, espero que vengan y no falten a una linda celebración y que va a ser la última.- sonrió. Luego se paro y fue a sacar un plumón de su bolso.- Ahora que esta todo dicho, vamos a pasar materia.- y rió con un tono de burla.
- Hay que hablar con Lucas, para que nos consiga las entradas.- dijo Pablo en voz baja.
- No te preocupes, yo me arreglo con él.- le contestó Samantha mirándolo de reojos.
- Genial.- le contestó y puso atención a la pizarra.

Las primeras clases de matemáticas fueron insoportables, a pesar de que solo fue un repaso, los chicos estaban perdidos y extraviados en la materia, aunque no a todos les paso lo m mismo. El profesor termino un poco antes las clases para así darle unos minutos a la elección de la directiva del curso, ese era un punto importante para ese año y no podía olvidarse de aquello; luego de eso el timbre del recreo sonó y los chicos salieron rápidamente de la sala, solo querían pasarla bien, sin cálculos ni nada que implicara una prueba.
- No es justo.- dijo Aylen al sentarse en una de las bancas que tenia el jardín del colegio.- Ella de nuevo.
- ¿Estas celosa?- le preguntó Samantha sonriendo.
- Sí, lo admito.- dijo mirándola seria, y las chicas rieron.
- De nada te sirve estar celosa.- le dijo Dana, era Obvio que Tania iba a salir presidenta una vez más.
- Lo ha hecho bien.- dijo Samantha y las chicas la quedaron mirando serias.- ¿Dije algo mal?- las miro extrañada.
En eso, mientras seguían conversando, el chico de las escaleras, el mismo que Samantha se había encontrado días anteriores y esa mañana en las escaleras, paso por enfrente de ellas, con su grupo de amigos y sin dejar de mirar a Samantha. Ella no se había percatado de aquello, pero sus amigas se lo hicieron saber con una cómplice mirada, la que solo ellas sabían que significaban.
Cuando Samantha comprendió aquella mirada, miró hacia al frente y se dio cuenta que aquel chico la estaba mirando mientras pasaba por ahí. Ella no pudo evitar no ponerse nerviosa ni sonrojarse, era algo que trataba de entender.
- ¿Lo conoces?- le preguntó Aylen extrañada de aquel chico, mientras veía como se iba.
- ¿No es el chico de las escaleras?- la miró Dana.
- Sí.- contestó Samantha cambiando la vista hacia otro lado para que las chicas no se percataran de que se había sonrojado.
- Por que me da la impresión…- dijo Dana tratando de buscar la cara y al vista de Samantha.- Que ya se conocen o algo por el estilo.
- ¿Conocerlo?- la miró ya mas tranquila.- Sólo lo vi hoy, en las escaleras, al igual que ustedes.- le contestó seria.
- Samy.- le dijo Dana sonriendo.- Eres mi amiga, te quiero mucho, pero sabes una cosa… me estas mintiendo.- la miró a los ojos, mientras que Aylen opinaba lo mismo y Samantha no sabia que hacer.
- Samy, somos tus amigas…. Confía en nosotras.- le sonrió.
- Es verdad… - dijo mirando el suelo.- Lo he visto anteriormente… dos veces… por accidente.- dijo sin levantar la vista.- No se como sé como se llama.- y las miro.- No sé quien es.
- ¿Pero?- agregó Dana sonriéndole.
- Pero… es un niño… se ve menor que yo.- cambio de tema y la vista.
- Eso no es lo que querías decir.- rió Aylen.
- No es divertido.- le dijo seria Samantha.
- No te enojes, Samy.- la tranquilizó Dana.- Que te atraiga otra persona, que no es tu pololo, no es… tan malo, al contrario, es normal.- le sonrió, ya que ella conocía perfectamente ese tema.
- ¿No es malo?- la miró seria.- Para ti tal vez si, pero para mi no.- dijo seria. Samantha se había molestado, pero sólo porque sus amigas le habían dicho la verdad.
- ¿A donde vas?- la miro Dana al verla pararse y Samantha se detuvo.
- Lo lamento.- y volteó.- Nunca antes…
- Te había pasado eso.- le sonrió Dana.- Samy esta bien, es normal, como me dices tu, sólo tu sabes hasta donde llegas, si es que llegas.- rió suavemente.
- No llegare a ninguna parte… - la miro seria.- Mejor volvamos a la sala.
- Claro.- le dijo Aylen parándose al igual que Dana.
- Sólo les pido un favor.- les pidió antes de irse.- No le digan a nadie… es nuestro secreto.
- Me extraña.- le dijo Dana seria.- Pensé que éramos amigas y eso entre nosotras ya es parte de nosotras.
- Sabes que nuestros secretos, son solo nuestros.- le dijo Aylen, y comenzaron a caminar.- Además ahora… las tres estamos en el mismo punto.- y rió.
Las chicas no entendieron al principio, pero luego de pensarlo bien, Aylen tenia razón; Dana tenia pololo, pero algo le hacia sentir el hermano de Samantha; a Aylen le gustaban dos, el profesor y su amigo; y ahora Samantha salía con lo mismo, tenia pololo, pero aquel chico no podía sacárselo de la cabeza, y no sabía bien porque.

Las clases de ese día terminaron temprano ya que como primera semana de clases, se estaban poniendo al corriente de las cosas, además no almorzaban en el colegio, eso les daba bastante tiempo libre y el director y todos preferían que perdieran el tiempo en su casa, que haciendo nada en el colegio, pero no sería por mucho tiempo.
Las chicas acompañaron a Dana a buscar el auto hasta el estacionamiento, ella pasaría a dejarlas a su casa, no le gustaba que sus amigas se fueran solas, pero cuando iban saliendo del estacionamiento, Samantha vio que Lucas estaba frente a las puertas del colegio, esperándola apoyado en su auto.
- ¡Para!- le dijo Samantha y Dana paro el auto bruscamente del susto.
- ¡¿Qué pasa!?- le preguntó volteando.
- Ahí esta Lucas.- dijo sonriéndoles.
- ¿Y por eso casi nos matas?- la miró Aylen un poco nerviosa.
- ¡Hey!- le dijo Samantha enojada por lo dicho.- Eso… - le dijo seria.- Es mi pololo.
- Esta bien.- le dijo Dana.- Ve… nos vemos mañana.- la miro sonriendo por el espejo retrovisor.
- Nos vemos mañana.- les dijo sonriendo y dándoles un beso en la mejilla y luego bajo del auto.- ¡Las quiero!- les gritó desde abajo.
- ¡Nosotras también!- le gritó Dana al empezar a manejar otra vez.
- ¡Adiós!- gritó Aylen y se fueron.
- ¿Te ibas a ir con tu amigas?- se acerco a preguntarle Lucas.
- No sabía que ibas a venir.- dijo al verlo acercarse.
- Eres mi novia, obvio que iba a venir a buscarte.- le dijo serio.- ¿Crees que no me preocupo por ti?- la miró a los ojos.
- Por supuesto que sé que me cuidas.- le dijo acercándose a él.- Y eso es muy bueno.
- ¿Por qué?- le preguntó sonriendo serio.
- Porque sino… te arrepentirás.- le dijo desafiante.
- Mira tú… - dijo tomándola por la cintura.
- Aquí no.- le dijo Samantha mirando a su alrededor, ya que los alumnos estaban saliendo.- Hay mucha gente.- dijo riendo.
- Vergonzosa.- dijo alejándose y dándole un suave beso en la frente.
- Así y todo, me quieres igual.- lo miro sonriendo.
- ¡Amigo!- gritó alguien dirigiéndose hacia ellos, era Pablo.
- Pablo.- dijo Lucas dándole la mano al llegar.- ¿Cómo estas?
- Bien.- dijo mientras le daba la mano.- ¿Tú?- y miró a Samantha.- Veo que bien acompañada.- y le sonrió.
- Que mejor compañía que ella.- le contestó Lucas sonriendo y Samantha se sonrojo un poco.
- Que linda.- dijo Pablo molestándola.
- No empieces.- le dijo ella seria entre sonrisas.
- ¿Sabes si Dana se fue?- miró a Samantha.
- Se acaba de ir.- le contestó.- Lo siento.
- No importa, iré a verla a su casa en la tarde.- y miró a Lucas.- Bueno, amigo, nos estamos viendo el viernes en la fiesta.- le dijo sonriendo.
- ¿Irán todos?- preguntó.
- Sí.- le dijo Samantha.- Iremos todos, como siempre.
- Bien, mañana mismo me consigo las entradas.
- Genial.- dijo Pablo.- Bueno, no los molesto mas, los dejo tranquilos… - y los chicos rieron.- Nos vemos mañana Sam.
- Nos vemos.- se despidió Samantha.
- Nos vemos amigo.- dijo mientras le daba un abrazo a Lucas.
- Nos estamos viendo.- le contestó, luego se fue, al igual que los chicos.

En el auto, Samantha partió el viaje a casa contenta, sonriéndole a su pololo y riendo de todo lo que decía, pero por un momento, sin pensarlo, aquel chico apareció en su mente y no pudo evitar no cambiar su actitud no ponerse nerviosa al tratar de ocultar lo que le pasaba, no era tan tonta para decir la verdad.
- ¿Sucede algo?- le preguntó Lucas extrañado al detenerse frente a la luz roja del semáforo.
- No… - dijo ella mirándolo y sonriéndole.- No pasa nada.- dijo sintiéndose extraña.
- No lo parece.- le dijo serio y pisando el acelerador.- ¿No me quieres contar?- preguntó sin mirarla, no podía desconcentrarse del camino.
- Lucas no es nada, de verdad.- le dijo sonriendo.- Es solo, problemas familiares, es todo.
- ¿Segura?- insistió.
- ¿No me crees?
- Claro que te creo.- y la miró para sonreírle.
Samantha también le sonrió, no quería levantar sospechas con cosas que… no entendía y que no valían la pena, aunque aceptaba que era una muy mala mentirosa.
Al llegar a casa, se despidieron arriba del auto, se sonrieron, se miraron y se besaron; Samantha no necesitaba que nadie mas le gustara, ella estaba segura que Lucas era al único que ella quería, ese chico, no era nadie, solo estaba confundida, solo era una tonta confusión y pensaba que no era nada y pronto pasaría. Así fue toda esa semana, trato de no darle importancia, de no mirarlo cuando él la miraba, de hacer como si ese chico no existiera; y a decir verdad le dio resultado.

La tarde del viernes, de aquella semana, las chicas se juntaron en casa de Dana para arreglarse e irse a la fiesta luego. Lucas ya había conseguido las entradas para todos y los iba a estar esperando en el colegio, junto con Pablo y Rodrigo.
- ¿Me veo linda?- preguntó Aylen saliendo del baño.
- Lo dejaras loco.- la molestó Samantha, por Rodrigo.
- Que graciosa.- les dijo seria, mientras que las chicas no paran de reír.- Vamos, de verdad, ¿Cómo me veo?- insistió y las chicas se calmaron.
- Linda, Aylen.- le dijo Dana.- De seguro dejas a Rodrigo más loco y muerto por ti.- dijo riendo suavemente.
- Eso es verdad, te ves bien.- le sonrió Samantha.- Lastima que el profe no podrá verte.- la molesto.
- Gracias por decir que me veo linda.- le sonrió.- Y sobre el profesor, he estado pensando en eso y a decir verdad, creo que lo olvidare… - las chicas la miraron sorprendidas, luego se miraron ellas y la risa que les dio, nadie las podía parar.
- ¡Es verdad!- les grito Aylen seria.- En serio.- las miró a los ojos.
- Claro… - le dio una palmadita en el hombro, Samantha.- Dana… eso te queda bien.- le cambio de tema.
- Gracias.- les sonrió en forma de agradecimiento, haciéndose la loca con las palabras de Aylen.
- Las odio.- susurro Aylen molesta y las chicas rieron.
De repente Dana comenzó a reír sin para y las chicas no entendían que era lo divertido.
- ¡¿De que te ríes!?- le preguntó Samantha extrañada al igual que Aylen.
- ¡Mira!- dijo riendo, apuntando los calcetines de Aylen, eran de diferentes colore.
Samantha también se puso a reír, con mucha fuerza y gracia, aunque para Aylen no lo fue. Corrió al baño a cambiarse, le dio vergüenza a pesar de que fueran sus amigas.
- ¿Estas bien?- le preguntó Samantha desde afuera, ya mas tranquila y sin reír… tanto.
- Sólo fue… un error… - volvió a reír Dana.
- ¡No te reías!- la retó Samantha, pegándole en el hombro.- Aylen esta bien, no fue nada… además… en la fiesta no te ibas a sentar… uno no va a sentarse… va a bailar.- decía para tratar de consolar a su amiga.- Aylen, no le hagas caso a Dana, es una estupidez.
- ¡Tu también te reíste!- le dijo seria.
- ¡Cállate!- le dijo enojada en voz baja; en eso la puerta del baño se abrió.
- Lo sé… - salió diciendo.- Pero…
- Lo sentimos.- dijo Samantha por Dana y ella.- Es que…
- Fue divertido.- terminó de decir Dana.- No lo podemos negar.- y Aylen sonrió.
- Sí… vergonzoso… pero divertido.- y se fue a sentar a la cama con ellas.
- Además… agradece que nos dimos cuenta aquí…- dijo Samantha.
- Sí… - dijo riendo Dana.- Porque Rodrigo no te lo hubiera dicho.
- ¡Cállate!- le gritó Aylen y Samantha rió.
- Saben.- dijo ella tratando de no reír.- Mejor vamos… llegaremos tarde.- dijo tomando su chaqueta.
- Claro… - dijo Dana.- Vamos.- tomaron sus chaquetas, se miraron por última vez al espejo y se fueron, bueno, no sin escuchar el sermón que sus padres les daban cada vez que iban a salir, esta vez les tocó a los padres de Dana darlo, por lo general les toca a ellos darlos, ya que como era quien manejaba y esas cosas, tenia mas responsabilidad.

Al llegar, Dana busco un buen lugar donde estacionar el auto, es decir, seguro, algo que tenia claro era cuidarlo, no iba a soportar que le robaran el auto ni menos el reto que se llevaría si eso llegara a pasar.
- Bien chicas… hemos llegado.- les dijo Dana al bajarse del auto.
- Esto si será una fiesta.- dijo Aylen cerrando la puerta del auto.
- Esto espero.- dijo Samantha haciendo lo mismo.
- Por lo menos tenemos una amiga que tiene un novio en este colegio.- dijo Dana mientras apretaba el botón de la alarma.- ¿No amiga?- miró a Samantha con una sonrisa.
- Así es.- le contestó.- Pero no perdamos tiempo.- dijo tomándolas del brazo.- Vamos.- y comenzaron a caminar hacía la entrada.
Mientras caminaban hacia la entrada del colegio, donde habían quedado de juntarse con Lucas y Pablo; Lucas que estaba apoyado en la muralla las vio y se acerco; ellas no se habían dado cuenta de su presencia y él aprovecho para reírse un poco, las asusto y las chicas gritaron, llevándose un susto y la vergüenza de que todos miraran a verlas.
- ¡Calmadas!- les dijo Lucas riendo.
- ¡Lucas!- le dijo Samantha enojada y sonrojada por la vergüenza.
- ¡Idiota!- dijo Dana.
- ¡Tonto!- agregó Aylen.
- Gracias.- les sonrió sin dejar de reír.
- ¡Basta!- le dijo molesta Samantha.- Ya te reíste suficiente.
- Lo siento hermosa… - se acerco a Samantha.- Chicas… - dijo mirándolas.- Es que no me vieron y… me pareció divertido.- y rió.
- ¡Basta!- le pegó Samantha molesta.
- Te lo mereces.- dijo Dana cuando Samantha le pegó.
- Eso y mucho más.- agregó Aylen.
- Lo siento, de verdad.- y sonrío.- Que alegría verlas aquí… - y miró a Samantha.- Te ves linda.- y le dio un beso.
- Sí, arréglala.- dijo seria y las chicas rieron.
- De verdad lo siento, lo siento.- la miró con cara de pena.
- No pongas esa cara.- le dijo ella seria.- ¿Y Pablo?- preguntó cambiando de tema y alejándose un poco de Lucas.
- ¡Ahí viene!- dijo Aylen apuntándolo.- Ahora todos están acompañados, menos yo.
- No digas eso.- le dijo Lucas.- Yo sé y también sé que todos aquí saben bien quien te esperan adentro.- dijo riendo y todos las chicas la comenzaron a molestar.
- ¡Rodrigo!- dijo Dana molestándola.
- ¡Cállate!- le dijo Aylen molesta y sonrojada, no quería que él escuchara, por si estaba por ahí.
- Hola… - llego saludando Pablo.- ¿Todo bien?- preguntó mientras saludaba a todos con un beso en especial a Dana.
- Sólo molestábamos a nuestra amiga Aylen.
- ¿Con Rodrigó?- preguntó y todos rieron.- Pero que tiene de malo.- la miró sonriendo.
- Mejor entremos.- dijo cambiando de tema y dando media vuelta.
- ¡No te enojes!- le gritó Dana riendo.
- Mejor vamos.- dijo Lucas.- Si de todas formas lo va a ver.- y volvieron a reír.


sábado, 1 de septiembre de 2007

:D


Muchas veces... cuantas veces no ha pasado que solo con mirar a alguien... cualquier persona, nuestro dia mejora... nuestro día se ve diferente... es agradable cuando pasan esas cosas, tal vez sean segundos en los cuales nuestra mirada se cruza con la de otra persona... tal vez... nunca más la volveremos a ver, pero es divertido mientras dura.
Puede pasar en cualquier parte... en el metro, en el bus, en la calle, en clases, etc. En cualquier parte, siempre habra esa persona que por un segundo, nos regalara una sonrisa y nos hara pensar en ella todo el dia.
Más lindo es... cuando es sonrisa es de ese alguien que queremos... que solo con verlo nos duele el estomago, que solo tenerlo cerca, nuestras manos comienzan a temblar y sudar... esa sonrisa... es tan linda... y mas... que la anterior... es esa sonrisa la que te hace volar por un momento y olvidarte de todo... todo.
Bueno... sonrei hace bien, asi que sonrian... de seguro que alguien les encantara ver su linda sonrisa... aunque no la conozcan es de seguro que haran feliz a alguien... solo... por sonreir... sonrian... siempre sonrian. :)

***********y ahora...... continua esat historia sin nombre XD... asi que si alguien tiene una loca idea... me la dice... jejeje**************

Se pusieron a conversas de otras cosas luego de aquel traspié con el hermano de Samantha, las chicas trataron de tapar muy bien lo dicho, no querían que Pablo se pusiera celoso y peleara con Dana, axial que conversaron de sus locuras, de sus aventuras, de los partidos de basketball y muchas cosas más. Pero lentamente comenzaron a quedarse callados, todos miraban un hermoso atardecer. Dana y Pablo se fueron, Aylen también lo hizo antes que ellos, no se sentía cómoda tocando el violín; mientras que Lucas y Samantha se quedaron ahí, abrazados mirando aquel hermoso atardecer.
- Te ves hermosa.- le dijo Lucas al oído.
- Gracias… - le respondió ella susurrando y con una gran sonrisa.
- Te ves tan linda cuando sonríes.- dijo él contento.
- No me halagues tanto… siempre cuando lo haces algo malo hiciste.- dijo mirándolo a la cara, mientras que él bajaba la mirada.- Genial… - dijo sarcástica soltándose y sentándose frente al el en la arena.- ¿Qué hiciste ahora?- le preguntó seria.
- Yo me di cuanta de una cosa… sobre lo que realmente siento por ti… - dijo serio mirándola a los ojos y ella se asusto.
- ¿Qué cosa?- preguntó molesta.
- Que yo no te quiero… - dijo mirándola a los ojos y ella quedo sorprendida y sin palabras.- Al contrario… te adoro… - dijo sonriéndole al final y ella se enojo.
- ¡Idiota!- le gritó golpeándolo en el hombro.- Eres un idiota.- le dijo seria.
- No te enojes.- le decía mientras la abraza.- Era una broma.
- Pobre de ti… - le respondió ella sin abrazarlo.- Tonto… - dijo al mirarlo a los ojos triste.- Me asustaste…
- Era una broma… lo lamento… - dijo acariciando su rostro.- ¿Paso?
- Solo pasara con una cosa.- le dijo sonriendo seria.
- ¿Cuál?- la miro extrañado.
- Con un beso.- dijo sonriéndole.
- Eso no es problema.- dijo tomando su rostro con suavidad.- Eso lo se pagar muy bien… - le dijo en voz baja mientras rozaba sus labios.- Eres la única en mi vida… la única… - y al besó.
Luego de aquello, Lucas fue a dejar a Samantha a casa y al llegar se quedaron adentro del auto un momento, estacionados frente a la reja de la casa.
- Gracias.- le dijo ella sonriendo.
- Cuando quieras.- dijo riendo.
- ¿Por qué ríes?- le preguntó ella sin saber el chiste.
- Es que no tienes porque darme las gracias… eres mi novia y es obvio que siempre te voy a cuidar y a dejar donde pueda.- le dijo sonriendo.
- Lo sé… pero… ¿no puedo darte las gracias?- le preguntó.
- Cuando querías, me gusta cuando lo dices.- y se sonrieron.- Y… ¿esta noche no me harás pasar?- le preguntó cambiando de tema y ella rió sarcástica.
- JA… JA… - le dijo con burla.- Eso no pasa todo los días, amor… - le dijo sonriendo.- Así que mejor váyase a su casa y acuéstese en su cama… esta noche… yo dormiré sola.
- Lastima… - dijo él con una cara decepción y Samantha no paraba de reír por eso.- Bueno… entonces nos vemos mañana… - la miro.
- Sí… mañana… - dijo parando de reír.- Te amo… - le dijo acercándose a él para besarlo.
- Yo también… I love you… - dijo sonriendo y la besó.
- Chao.- dijo Samantha luego, mientras abría la puerta para bajar del auto.
- Cuídate.- le dijo él y ella bajo. Lucas espero que ella entrara a casa para luego irse a la del.

Al entrar a casa, todas las luces estaban apagas, con excepción de la oficina de su padre, pensó en irse a su cuarto y dormir, pero recordó que aquel día no la había pasado tan mal en su compañía, al contrario, había sido un grato día con su padre.
- ¿Puedo pasar?- preguntó desde la puerta.
- Claro hija, pasa.- le contestó con una sonrisa y ella entro.- ¿Cómo te fue con tu amigos?- le preguntó invitándola e indicándole la silla para sentarse.
- Bien, todo estuvo bien con ellos… me encontré con Lucas también.- le dijo sonriendo.
- Que bueno que hayas terminado un día en compañía de tus amigos y… pololo.- dijo sonriéndole y ella rió suavemente.
- Sí, además, mi día también empezó bien hoy… en la mañana la pase muy bien.- y su papá la miro un poco sorprendido.
- ¿De verdad la pasaste bien conmigo? O sólo es un comentario más para no hacerme enojar.- la miró un poco serio e incrédulo a lo que su hija decía.
- ¿Ahora no me crees?- le dijo ella sin entender a su padre.- Me retas porque no compartimos, ahora no me crees que la pase bien, quien te entiende papá.- dijo seria.
- Lo siento hija, si te creo… yo también la pase muy bien.- le dijo sonriendo.- Espero que se vuelva a repetir.
- Yo también, lastima que tendrá que ser después de tu viaje, ¿No es así?- lo miró un poco molesta y seria.
- Samantha, hija… - dijo un poco avergonzado al ser descubierto por su hija.
- Esta bien papá.- le contestó tranquila, mientras e paraba de la silla.- Sólo espero que me avises cuando te vayas y cuando Pablo llegue a casa, tengo ganas de verlo.
- Claro hija, lo haré.- no se atrevió a decir nada más, se sentía avergonzado y pillado en su propia mentira.
- Buenas noches papá, que duermas bien.- y se retiro de la sala.

Aquella noche, Samantha se dedico a dormir, estaba cansada, había sido un día bastante agitado, bueno y agradable a pesar de su intención. Su padre siempre hacia lo mismo con ella; cada vez que se tenia que ir de viaje se portaba como padre con ella, como uno de verdad, no como ese que estaba todos los días en su oficina y que con suerte se sentaban a la mesa para comer juntos; por mas rabia que sentía no podía hacer nada, comprendía por una parte que ese era su trabajo, viajar y ganar dinero de esa manera, pero habían otras maneras de decir la verdad, en especial a su hija.

En las últimas semanas de vacaciones, Samantha y sus amigos las aprovecharon al máximo, iban a la playa todos los días, salían casi todas las noches a bailar y a disfrutar de las noches de Viña del Mar. Fueron a varios parques de diversiones que se ponían en el verano, a ferias artesanales y a comer en el puerto de Valparaíso y disfrutar de las estrellas todas noches mientras conversaban frente al mar y la luna. Las vacaciones para todos, fueron las mejores de todas, las ultimas como alumnos de colegio y la ultima como compañeros de curso.
Hubo un día en que se fueron a Santiago sin decirles a nadie, en el auto de Lucas y Dana, se fueron a pasear; si alguien hubiera sabido el reto hubiera sido grande, ya que Dana y Lucas tienen licencia de conducir y permiso de sus padres para hacerlo, pero solamente en el sector donde vivían y en los alrededores de Viña del Mar, pero no en otra región. Esa expedición y fuga, fue el domingo, él día antes de entrar a clases.
Llegaron a la dos de la madrugada, todos sus padres se preguntaban donde diablos estaban, porque no avisaban que llegarían tarde, mas cuando al día siguiente entraban a clases. Dana y Lucas pasaron a dejar a todos antes de irse a casa; a ellos el reto fue mayor, ya que ellos manejaban, claro que no dijeron a donde fueron, sólo “que el tiempo se nos fue sin darnos cuenta”. A Aylen, la sentaron y le dieron el sermón de avisarles a sus padres; a Pablo y a Rodrigo no les pusieron tantos problemas, solo le advirtieron que para la próxima no tendrían consideración; y para Samantha, el reto tampoco fue agradable, pero en el fondo, para los chicos aquellas llamadas de atención… era como si entraran por un oído para salir por el otro… la verdad, sentían que habían escuchado tanto aquellas palabras que… ya daba lo mismo escucharlas una vez mas.

Samantha saco la llave de su bolso cuidadosamente, no quería meter bulla ni despertar a su padre, que esperaba que estuviera en su quinto sueño. Al entrar cerró la puerta y entre puntas camino hacia la escalera, pero antes de escapar completamente su padre la sorprendió.
- ¿Dónde andabas?- le preguntó su padre saliendo de entre la oscuridad y asustándola.
- ¡Maldición!- dijo en voz baja para que su padre no la escuchara.- ¿Qué haces ahí?- le preguntó haciéndose la loca.
- Te hice una pregunta Samantha, ¿Dónde andabas a esta hora?
- Estaba con los chicos.- le contestó un poco nerviosa.
- No pregunté, con quien, pregunté donde.
- Estábamos en la playa, se nos paso la hora y… eso fue todo.- le dijo tratando de ser convincente.
- ¿No me estas mintiendo?- le preguntó su padre tratando de mirarla a los ojos en medio de la oscuridad.
- Claro que no, lo siento… sé que fui irresponsable… perdón papá.- dijo aunque no quería hacerlo, pero sabía que esa era la única manera de dejar a su padre callado.
- Espero que no se vuelva a repetir Samantha.- dijo serio y determinado.
- No te preocupes, buenas noches.- y subió las escaleras corriendo.
Su padre no había quedado muy convencido de la respuesta de Samantha, pero no tenia mas opciones que creerle; ella por su parte se moría de la risa al recordar la gran locura que habían hecho y de lo bien que la habían pasado por hacerla.
Aquella noche durmieron todos con una sonrisa, nadie a pesar de los restos de sus padres, podía hacerles olvidar aquel día con sus amigos, en Santiago, donde con suerte conocían algo; todos durmieron bien, aunque les hubiera gustado dormir unas horas más.

El despertador lo había puesto a las siete de la mañana, así tenia tiempo de sobra para estar lista cuando Dana pasara por ella, lastima que sonó a las seis de la mañana, algo que ella no esperaba ni deseaba. Comenzó a pegarle al despertador para callar aquella música infernal que la había despertado, pero se dio cuenta que no era el despertador que sonaba, sino el celular.
- ¡Demonios!- dijo enojada al tomarlo.- Alo.- dijo enojada y con voz de sueño.
- ¿Hija, te desperté?- dijo una voz suave y arrepentida por haberlo hecho.
- ¿Mamá?- preguntó Samantha un poco mas despierta.
- Sí, hija, soy yo.- le contestó contenta de escucharla.- Lamento haberte despertado, se me olvida que estoy una hora adelantada.
- Esta bien, si hubieras sido otra persona… no te trato igual.- dijo riendo y sentándose en la cama.- ¿Cómo estas?
- Bien, con mucho trabajo, pero estoy bien. ¿Y tu?, como pasaste las ultimas semanas de vacaciones.
- Genial.- le contestó Samantha con una gran sonrisa, lastima que ella no podía verla.
- Que bueno.- dijo alegre.- ¿Tus amigos están bien?, ¿Cómo llego Lucas?
- Bien mamá, todos están súper bien.
- ¿Emocionados por el regreso al colegio?- dijo burlándose.
- Vieras tú lo emocionados que estamos.- dijo sin mucho ánimo.- Pero bueno, es nuestro último año y hay que aprovecharlo.
- Así es hija, este año jamás se olvida.- le dijo.- También supe que tu padre se va de viaje nuevamente.
- Si.- contesto Samantha cambiando de tono de voz, no el gustaba mucho ese tema.
- Parece que no estas muy contenta por eso, hija.
- Esta bien, es su trabajo, que salga, que haga lo que quiera mamá, ya me tiene aburrida.
- Tranquila hija, debes comprender que es su manera de mantenerte y de darte todo lo que tú necesitas.
- Y desde cuanto tú lo defiendes.- dijo extrañada de que su madre lo defendiera, ya que sabía que su relación no había terminado muy bien, más cuando mi padre se quedo con mi custodia.
- No lo estoy defendiendo, pero es verdad, a pesar de que nosotros no estemos bien, es tu padre y te quiere tanto como yo.
- Lo sé… - dijo Samantha un poco pensativa.- Lo único bueno de todo, es que Pablo viene a quedarse conmigo.- dijo sonriendo.
- Así es, él también esta contentó, solo espera que tu padre lo llame para decirle que se vaya.
- ¿Y la universidad?
- Congelara por el tiempo que sea necesario, ya hablo con tu padre sobre el dinero.
- ¿Hablaron?- preguntó Samantha sorprendida.
- Sí, lo que pudieron.- dijo un poco triste, no el gustaba que su hijo se llevara tan mal con su padre solo por ella.- Pero bueno, dentro de algunas semanas creo que Pablo estará por allá.
- Genial.- dijo Samantha sonriendo.
- Bueno hija, te dejo, debo arreglarme para ir a trabajar.
- Claro mamá, además te saldrá caro la cuenta del teléfono.
- No importa si es para hablar contigo, querida.- dijo contenta.- Bueno, suerte en este nuevo año, sabes que aunque este al otro lado de la cordillera puedes llamarme cuando quieras.
- Lo sé mamá, tu también. Te quiero…
- Yo también, mucho… suerte, adiós.
- Igual a ti, adiós.- y cortaron.
Samantha quedo contenta de haber escuchado a su madre y de saber que aunque estuviera al otro lado de la cordillera ella se acordaba de su hija todos los días aunque no todos los días la llamaba. Miro la el reloj y se dio cuenta que aún quedaba tiempo para dormir y no dudo en hacerlo, con tal el despertados sonaría a las siete, despertándola una vez más.

Lo que durmió luego de haber sido despertada por su madre, se le hizo la nada misma, si fuera por ella, dormiría y dormiría todo el día ka verdad haber trasnochado la noche anterior no había sido muy buena idea, pero le daba lo mismo, de todas formas hubiera ido o no, pensaría igual
Se levanto y se dio una refrescante ducha para despertar, se seco el pelo y se puso linda para su primer día de clases, luego bajo a tomar desayuno, esperaba sentarse a la mesa con su padre y conversar sobre lo divertido que seria ese día, pero cuando ella se sentó, su padre se paró, se le hacia tarde.
- Lo siento hija.- dijo sonriéndole.- Tu sabes, se me hace tarde.- dijo acercándose a ella y dándole un beso en la frente.- Que tengas un lindo día, suerte.
- Claro… - dijo ella sonriendo no de muy buena gana.- Adiós.
- Adiós.- y se fue.
- Ese es mi papá.- dijo molesta y la sirviente rió.
- Lo siento.- dijo arrepentida por eso al ver que Samantha la miro.
- Esta bien.- le dijo riendo.- No te preocupes, ¿No quieres tomar desayuno conmigo?- le preguntó sin para no sentirse sola.
- ¿Yo?- dijo sorprendida.- Pero…
- ¡Soledad!- gritó la nana de Samantha desde la cocina.
- Me tengo que ir.- dijo nerviosa y se fue.
- Genial… esa es mi sirvienta.- dijo riéndose, mientras se servia su leche y se comía un pedazo de pastel.

A las siete y media, Dana tocó la bocina de su auto; Samantha salio del baño corriendo hasta su cuarto por su mochila, luego dijo adiós a su nana y sirvienta y se fue.
- Buenos días.- la saludo Dana con un beso en la mejilla.
- Buenos días, ¿Cómo estas?- le preguntó sonriendo.
- Luego hablamos de eso.- dijo refiriéndose a lo de anoche, mientras comenzaba a manejar.
- Esta bien.- dijo Samantha riendo.- Espero que Aylen este lista.
- Sí lo esta, la acabo de llamar.- dijo mientras entraba en un pasaje.
Se detuvo frente a una casa de dos pisos, parecida a la de Samantha, tocó la bocina y en pocos segundo su amiga Aylen salio de casa y subió al auto.
- Esto si es un milagro.- dijo molestándola Samantha, ya que Aylen siempre era la que se demora en todo, pero en todo.
- No molestes.- dijo Aylen seria.- Es el primer día de clases, como no iba a estar lista, además… después del sermón de anoche… no podía retrasarme.- sonrió divertida.
- Eso es verdad.- dijo Dana atenta al volante.- Acuérdate que a mediados de mes y de año estaremos media hora afuera de su casa.- decía seria mirándola de vez en cuando por el espejo retrovisor.
- Que divertidas son.- les contestó riendo sarcástica.- A todo esto… - dijo cambiando de tema.- ¿Las retaron mucho a noche?
- Dije que eso lo hablaremos en el colegio.- le dijo Dana seria, mientras se detenía por una luz roja.
- Esta bien, pero no enojes.
- Lo siento, sabes que no me gusta hablar mucho cuando manejo.- volteo para mirarla y sonreírle.
- Esta bien, lo lamento… - le dijo Aylen.
- Dana, te dio verde.- le dijo Samantha que había quedado como hipnotiza por el semáforo.
- ¡Ya!- dijo ansiosa y un poco nerviosa.
Al llegar al colegio, Dana estacionó el auto en los estacionamientos de los profesores, siempre sobraba un lugar y siempre lo ocupaba ella y como nunca nadie lo reclamaba ella tampoco se hacia la aludida.
- Muy bien.- dijo Dana cerrando el auto.- Empezamos un nuevo año.- dijo acercándose a sus amigas.
- Y el último.- agrego Aylen.
- Pero el mejor de todos.- termino de decir Samantha.- Vamos amigas, comencemos esta ultima etapa.- dijo sonriendo.
- ¡Vamos!- gritó Aylen animada.
- ¡No grites!- la reto Dana, mientras comenzaban a caminar del brazo de su amiga Samantha.
- Este año será genial.- dijo Samantha sarcástica.
- Tu no empieces.- le dijo Dana.
- ¡Basta!- gritó Aylen.- Dijimos que seria un buen año, sin peleas.- se quedo callas por un momento, luego las comenzaron a reír.
- ¿Sin peleas?- preguntó Samantha con sarcasmo.- Linda… nuestras vidas sin peleas… no es vida ni amistad.- le sonrió.
- Eso es verdad.- la apoyo Dana.
- Como digan.- dijo Aylen y luego todas rieron.

Las chicas se dirigieron al diario mural que se encontraba en la entrada del colegio, donde estaba lleno de alumnos de todas edades y de madres, quienes iban a dejar a sus hijos a su primer año en una escuela; mientras Dana y Aylen miraban en que sala les había tocado, Samantha se quedo mirando fijamente a esos pequeño niños que abrazan a sus mamás alegres y otros llorando, pero el punto era que para ellos era el primero, en cambio para ella era el ultimo.
- ¿Te encuentras bien?- le preguntó Dana haciendo que Samantha volviera en si.
- Sí.- le contestó sonriendo.
- ¿En que pensabas?- preguntó Aylen.
- En… en que es nuestro ultimo año, y a veces desearía ser uno de ellos.- dijo mirando a una pequeña niña, quien estaba de la mano de su madre.- Y… ver que nada esta mal.
- Yo también a veces lo deseo.- la miro Dana.- Pero ya pasamos por eso y… esta etapa también es linda… ¿No lo creen?- miro a las chicas.
- La mejor.- dijo Samantha.
- Entonces vamos a terminarla.- les dijo Dana animada, mientras comenzaba a caminar y las chicas la seguían.
- ¿Dónde nos toca?- preguntó Samantha cambiando de tema.
- Obviamente en el cuarto piso.- le contestó Dana.- Pero no en cualquier sala.- dijo sonriendo.
- ¿Ah?- dijo Samantha sin entender.
- Nos toca en la mejor sala de este edificio.- dijo apuntándolo, mientras llegaban a las escaleras.- Esa que tiene vista para todos los rincones de este colegio.
- Genial.- dijo Samantha.- Yo pido la ventana.
- Samy… - le dijo Aylen.- Tres de las cuatro paredes tienen ventanas.
- Pero yo quiero la mejor.- dijo sonriendo y comenzó a correr.
- ¡Espera!- le gritaron las chicas, que fueron detrás de ella, mientras subían las escaleras hasta su sala.
Mientras subían corriendo las escaleras, Samantha, quien iba de las primeras tuvo un encuentro un tanto doleros, que hizo que el chico y ella se golpean bastante fuerte.
- ¡Samantha!- gritaron las chicas al ver que se pegaba bastante fuerte y caía al piso.
- Lo siento.- dijo ella adolorida sin mirarle la cara.
- Esta bien.- dijo el chico riendo, mientras que Samantha comenzó a reconocer aquella voz.- Solo fue un accidente.- les sonrió a Dana y Aylen.
- Sí.- contestó Dana.- Pero nuestra amiga es un poco atarantada.- y Samantha la miro de reojos.
- Lo siento.- dijo seria mirándolo.
- No… no te preocupes.- le dijo sonriendo al ver quien era.- No fue nada.
Samantha lo quedo mirando seria, era aquel chico de los encuentros extraños, el del parque, el de la playa… no sabia si saludar o hacer como si no se conocían.
- Entonces… vamos.- dijo Samantha mirando a sus amigas.
- Vamos.- dijo Aylen.- Adiós.- le dijo al chico.
- Adiós.- les dijo a las tres y siguió su camino.
- Se parece a alguien.- dijo Aylen mientras seguían subiendo las escaleras, pero esta vez caminando.
- Sí.- la apoyó Dana.- Pero… no sé a quien… además… tiene un acento extraño, ¿No te parece Sam?- le preguntó mirándola.
- Sí… - contestó seria.- Tiene un acento extraño, tal vez no es chileno.
- Es lo más probable.- dijo Dana.- Pero a quien le importa.- y rió.
Samantha quedo confundida, el chico había hecho como si no la conociera y además, su acento, si, ahora que lo escuchaba bien, le era algo conocido, al igual que su mirada y… sus amigas tenían razón, tenia un parecido con alguien, pero por mas que trataba de pensar a quien se parecía o por que le llamaba la atención su acento, lo que mas le preocupaba era porque se ponina tan nerviosa e incomoda cuando estaba frente a él, ya era la tercera vez que le pasaba lo mismo, queriendo correr y no mirarlo ni sentir que la miraba.


lunes, 27 de agosto de 2007

"Sonreir y sonreir"


Bueno... primero... agrande la letra... wajajaja... ya... para aquellos que se quejaron... que fue mas de uno... wajaja... para ellos... la letra creció :P

Segundo... jajaja... mejor no diré nada... para que hacerlo, cuando una sonrisa lo dice todo... ¿no?... a veces... no es tan necesario decir las cosas con palabras... aveces... basta una sonrisa y una linda mirada para hacer que las otras personas se den cuenta de algunas cosas... es genial cuando... las cosas son así... jajajaja... es genial recibir una linda sonrisa en forma de un simple gracias... o una dulce mirada... en forma de la misma... a veces... aquellos lindos gestos... son capaces de hacer muchas cosas... de... cambiar las cosas en segundos... de un momento a otro de... hacer sonreir sin querer hacerlo... es lindo saber que para alguien... eres importante...



***aki hay otra parte de la historia!!!! ^^ ***



A la mañana siguiente, cuando Samantha despertó, se puso muy contenta de abrir los ojos y de verse en los brazos de Lucas, él también estaba despierto, pero estaba en silencio viendo como Samantha dormía en sus brazos.
- Buenos días.- le dijo él dándole un beso en los labios.
- Buenos días.- le contestó sonriendo.
- No sabes lo lindo que es despertar así… por mi lo haría todas las mañana.
- Lastima que no puedes.- le dijo riendo bajo, no quería que su padre escuchara.- Pero sí, es agradable.- dijo acurrucándose en sus brazos.
- Tendremos que repetirlo.- le dijo sonriendo.
- A todo esto… ¿Qué hora es?- lo miro.
- Déjame ver… - dijo mirándose el reloj de su muñeca.- Son las nueve y media.- le dijo.
- ¡¡Que!!- dijo Samantha sentándose en al cama nerviosa.
- ¿Qué pasa?- le preguntó Lucas sentándose también, mientras le acariciaba su rostro para tranquilizarla.
- Maldición.- se decía Samantha.
- ¿Qué tienes?- preguntaba Lucas sin entender.
- Me quede dormida… lo que pasa es que papá quiere que hoy salgamos… y… era en la mañana.- dijo nerviosa.
- Pero no he escuchado movimiento.
- La puerta.- dijo Samantha mirándola.
- ¿Qué tiene?- preguntó Lucas haciendo lo mismo.
- Esta Abierta.- y se levanto a cerrarla con llave rápidamente.
- ¿Samantha?- preguntó su padre desde afuera y Lucas y Samantha se miraron preocupados.- ¿Esta todo bien?
- Sí… ¿Por qué?- preguntaba Samantha apoyada en la puerta.
- Te escuche gritar y cuando llegue cerraste la puerta con llave, ¿Segura que todo esta bien?
- Sí, papá… lo que pasa… - y miro a Lucas que se tapaba con la frazada la cara.- Me estoy cambiando de ropa.
- Claro, lo lamento… te espero abajo entonces.- dijo sin sospechar nada.
- Sí, en el desayuno.
- No te demores.
- No lo haré… - dijo mas tranquila al escuchar que su padre se iba.- Maldición.- dijo Samantha sentándose en el suelo, mientras se tomaba la cabeza.- Te salvaste.- le dijo a Lucas.
- Maldición.- dijo destapándose.- ¿Se fue?- le preguntó con cara de preocupado.
- Sí… - dijo parándose.- Espero que para la próxima vez, pongamos una alarma.- decía acercándose a él.
- Te apoyo.- dijo sonriéndole y la tomó por la cintura.- Eso quiere decir que habrá otra vez.
- Por ahora no.- dijo soltándose.- Me voy a camibar de ropa, así que tu… por mientras echa en mi bolso, buzo, toallas, mi traje de baño y esas cosas… ¿Bien?- le preguntó.
- ¿Qué me darás de premio?- le preguntó levantándose y acercándose a ella.
- Un gran… - dijo pasando sus manos por el pecho de Lucas y él la tomaba por la cintura.- ¡Gracias!- dijo riendo suave.
- Bien, me tendré que conformar con eso.- y el dio un beso.- Ve a cambiarte, yo te ayudo.
- Gracias.- le dijo ella sonriendo.
Samantha tomo ropa limpia del closet y entro al baño para cambiarse y arreglarse, mientras que Lucas hizo lo que Samantha le pidió, tomó su bolso grande y echo lo primero que entro.

Cuando Samantha salio del baño, Lucas la estaba esperando junto a la puerta con el bolso en la mano y su chaqueta en la otra.
- Gracias.- le dijo ella sonriendo al verlo.
- No hay de que… pero… ¿Ahora como salgo?- le preguntó un poco preocupado.
- Mira… - dijo Samantha acercándose y tomando el bolso.- Al bajar las escaleras, entrar corriendo a la cocina y ahí, tendrás que salir por la puerta de servicio, el resto del camino te lo sabes.- le dijo preocupada.
- Sí.- le dijo serio acercándose a ella y abrazándola por la cintura.- Pase una… noche muy agradable.- dijo cambiando de tema, su tono de voz y su actitud.
- Yo también.- el dijo ella sonriéndole contenta y él la besó.- Vamos.- dijo alejándose de él.- Ya es hora.- dijo riendo suave.
- Sí, vamos… - dijo siguiéndola.
Samantha miraba para todos lados al abrir la puerta y al salir al pasillo, no se quería encontrar con su padre, menos en esos momentos; Ella bajo primero las escaleras y vio que su padre la estaba esperando en el comedor, leía el diario, así que como no estaba pendiente de que ocurría, Samantha aprovecho de avisarle a Lucas que bajara corriendo hasta la cocina e irse, pero no se sin antes darle un beso.
- ¡Vete!- le dijo susurrando enojada.
- No mi sin mi beso… - le decía sin entrar a la cocina y Samantha estaba muy nerviosa, porque en cualquier momento su padre baja el diario y los veía.
- Esta bien… - y le dio un beso rápidamente.- ¡Ahora vete!- decía Samantha deserrada.
- Nos vemos… - le dijo y entro a al cocina.
- ¿Samantha?- dijo su padre y ella se asusto.- ¿Esta todo bien?- le preguntó y ella volteo a mirarlo.
- Sí.- dijo, mientras caminaba hacia el comedor y se iba a sentar con él.
Al sentarse trato de mirar por la ventana, pero le quedaba lejos de donde estaba y desde su lugar no se podía ver nada, solo esperaba que haya llegado a su auto sin problemas y a casa sin otros mas, ya que como no había avisado, sus padres estaban histéricos.
- ¿Segura que todo esta bien?- incisita su padre al verla extraña.
- Sí, papá, todo.- y tomo de su taza.
- Sabes.- dijo de repente y ella lo miro un poco nerviosa.- Hoy en la mañana, la madre de Lucas me llamo.- y ella trato de no hacer gestos ni caras, siempre se delataba cuando mentía.- Me preguntó si lo había visto.
- ¿Por qué? ¿Le paso algo?- preguntó tratando de preocuparse, ya que se suponía que no lo había visto.
- No llego a dormir.- y ella quería reír, pero puso cara de preocupación.
- Que extraño.- dijo mirando la taza.- Anoche yo me vine y el se quedo en el parque.
- Ella dice que él no hace esas cosas.
- No.- contesto cortante.
- Dijo que, después la llamaras para ver si sabias algo.
- Claro.- dijo ella nerviosa, parecía que su padre no el creía mucho.- Lo haré… inmediatamente.- dijo parándose de la mesa nerviosa y yendo al teléfono de la sala, para llamar por teléfono, pero no a la madre de Lucas, si no, a él.
- ¿Qué pasa?- contestó Lucas al ver que era ella.
- Tu mamá… - dijo en voz baja, no quería que su padre la escuchara.
- ¿Qué tiene?... tengo como 20 llamadas perdidas de ella.
- Lo sé… llamo hoy en la mañana para acá, quería saber si te había visto.- dijo molesta en voz baja, mientras que Lucas reía.- ¡No es divertido!- dijo molesta.
- Lo sé, pero de nervios me rió… te llamo luego, si es que dejan hablar por teléfono.
- O volver a salir de tu casa… suerte.
- Gracias… I love you… - le dijo sonriendo.
- Yo también.- dijo con su voz normal.
- Samantha.- llego su padre a la sala.
- Bueno, señora Scott… cualquier cosa le aviso.
- ¿¡Que?!- preguntó Lucas sin entender.
- Lucas estará bien.- decía mirando a su padre.- Si sabe algo, me avisa.
- ¡¡Ah!!- dijo Lucas riendo.- Tu padre está ahí.
- Sí… él estará bien.
- Sí, estoy genial… i love you.- dijo en voz baja.- Bey.- y corto.
- Adiós.- dijo ella cortando y tratándose de relajar.
- ¿Sabe algo?- le preguntó su padre preocupado.
- No, aun no… - dijo con cara de pena, intento poner.
- Pero, estará bien.- dijo abrazándola.- ¿Nos vamos?- la miro sonriendo.
- Claro.- dijo ella y fue por su bolso.

El camino hacia el lugar donde iba, fue en silencio, cual de los dos hablaba más; Samantha lo único que deseaba era llegar pronto, pero mas lo hacia, mas lento llegaba. Sin quererlo se quedo dormida escuchando la música y también por lo aburrida que iba, su padre no dijo nada, solo dejo que durmiera, era mejor, pensaba.
Cuando Samantha despertó estaban entrando a un recinto privado, donde solo socios eran bienvenidos; eso era algo que Samantha detestaba, los privilegios; a pesar de tener varias cosas en las cuales divertirse, como piscina, canchas de tenis, casino y un restaurante, ella pensaba que no iba a ser tan divertido, no le gustaba la gente tan “cuica”.
- ¿Qué hacemos primero, hija?- le preguntó su padre mientras bajan los bolsos de la maleta.
- No sé… lo que tu quieras.- le dijo seria.
- Juguemos tenis, entonces.- dijo sonriendo.
- No juego hace años.- le decía para no jugar.
- No te preocupes, cuando pequeña jugabas muy bien, no creo que ahora no sepas jugar.
- Papá.- dijo mirándolo seria.- Tú lo has dicho, cuando era chica, deje de jugar hace mucho años…
- No te preocupes.- volvió a decir.- Jugando lo recordaras.- y se fueron cada un al camerino, para cambiarse de ropa.

Se demoraron unos minutos en salir para poder ira jugar, ya que Samantha se reía sola al ver las cosas que Lucas le había echado al bolso, una toalla fucsia, unas poleras de manga larga y una de manga corta, pero sobre todo se reía por el traje e baño que le había enviado, era uno entero, por lo menos se había puesto uno con la ropa que llevaba, porque el que Lucas había echado no lo usaba hace mucho tiempo.
Jugaron un poco menos de una hora, ya que Samantha ni su padre se encontraban en un buen estado físico para jugar tenis, a pesar de que su padre jugara todas las semanas, no lo demostraba. A pesar de todo, Samantha se entretuvo bastante, ya que volvió aprender a jugar tenis, eso si que con mucho dolor, con muchas caídas y con mucho pelotazos, pero en el fondo, lo recordó.
Después de su juego, cada uno se fue a dar una reconfortante ducha, de ahí irían a la piscina, bueno, Samantha iria a la piscina, su padre ira a conversar con sus amigos empresarios, eso era lo mas divertido para él.
Mientras su padre se sentón en una mesa con su compañeros y amigos de trabajo, Samantha se fue a sentar a una silla de playa, estiro la tolla en sima y se acostó a tomar sol, el día estaba lindo y tomar sol no era malo.
- Hola… hace tiempo que no te veía.- le dijo alguien sentándose en la silla del lado.
- ¿Perdón?- dijo ella levantándose los lentes para ver quien le hablaba.
- ¿No te acuerdas de mí?- la miro el chico sonriendo.
- ¡Diego!- dijo sorprendida, mientras se sentaba en la silla.- Hace tiempo no te veía.- dijo saludándolo y sonriéndole, aunque no con mucha gana.
Diego había sido alguien importante en la vida de Samantha, cuando ella recién estaba conociendo a Lucas, Diego trataba de conquistarla, pero aunque Samantha también le gustaba, el cariño que sintió por Lucas en tan poco tiempo hizo cambiar todo aquello y por esa razón, toda esa amistad y cariño entre ella y Diego cambio totalmente, ahora podría decirse que ella no lo soporta, no se porto bien con Lucas ni con ella en ese tiempo.
- Vaya… - dijo sonriéndole.- Estas mucho mas linda que antes.- decía mientras la miraba desde la punta del pelo a la punta de los pies.
- Gracias.- le dijo seria, mientras se tapaba con su pareo.
- ¿Todo bien?... ¿Cómo esta Lucas?- le preguntó sonriendo y Samantha lo miro un poco molesta por su sonrisa.
- Esta bien, muy bien.- le dijo sonriendo también.
- Que bueno… me alegro por ustedes.
- Gracias.- le dijo sonriendo sarcástica, sabía que no lo decía de verdad; en eso ve que su padre le hace algunas señas para que fuera a donde él.- Sabes Diego.- dijo parándose de la silla.- Mi padre me esta llamando… - y él volteo.
- ¡Hola!- dijo saludándolo desde lejos.- Bien… - la miro otra vez.- Fue un gusto volver a verte.
- Si… lo mismo digo.- dijo ella con sus cosas en la mano y sonriendo seria.
- Le diré a Lucas… que hoy te veías hermosa.- dijo mirándola a los ojos.- Adiós.- y le dio un beso en la mejilla.
- ¡Idiota!- se dijo en voz baja muy enojada, mientras se iba donde su padre.
- ¿Ese era Diego?- le preguntó su padre serio.
- Sí… vino a saludar.- le dijo sonriendo.
- Y veo que… no te gusto mucho.- dijo riendo.- Por eso te llame, te vi incomoda.- y Samantha lo miro sorprendido.
- Gracias, papá… - le dijo ella sonriendo.- Iré a vestirme, para que podamos ir a comer algo, tengo hambre.- le dijo riendo.
- Bien, te estaré esperando.- y Samantha se fue corriendo hasta los camerinos.

El almuerzo juntos fue bastante agradable para ambos, por primera ves, luego de mucho tiempo comieron y disfrutaron de la comida y su compañía sin pelear; para Samantha fue agradable poder conversar con su padre sin tener que gritar o enojarse por algo que pudiera decir.
Mientras almorzaban, a Samantha la llamaron las chicas, diciendo que la esperaban en la playa como a las 4 de la tarde, él día era lindo y querían divertirse un poco. Ella les dijo que no había problema, pero llegaría un poco tarde ya que donde estaba y con quien estaba también se estaba divirtiendo.
Eran como las cinco de la tarde cuando decidieron regresar a casa, bueno, Samantha debía pasar a la playa para encontrarse con sus amigas que aun la estaban esperando.
- Bueno.- dijo su padre al estacionar el auto al lado de la berma.- Llegamos.- dijo mirando la playa.
- Gracias por traerme.- le dijo sonriendo.- Y… por él día de hoy, no la pase tan mal.- le dijo sonriendo y él rió.
- Sí, yo tampoco.- y se sonrieron.- No llegues tarde-
- No lo haré.- dijo abriendo la puerta del auto
- Ten cuidado… nos vemos en casa.
- Nos vemos.- dijo cerrando la puerta sin dejar de sonreír.
Su padre se fue y ella se quedo parada ahí un momento, se sentía feliz, al ver que podía pasar un agradable día con su padre, sin ningún problema.

La playa aun estaba con mucha gente, los niños corrían por todas partes y le costo bastante encontrar a las chicas, pero por lo menos agradeció que existían los celulares, así pudieron encontrarse.
- ¡Por fin!- dijo ella cansada y aburrida de buscarlas y las chicas rieron.- ¡Lucas!- dijo sorprendida de verlo.
- ¡Hola Samy!- la saludaron las chicas y Pablo.
- Hola amor.- lo saludo Lucas parándose de la arena para darle un beso.
- ¿Todo bien?- le preguntó Dana por lo ocurrido en la mañana.
- Sí… luego hablamos.- y le sonrió.- Estoy Bien.- dijo sentándose con él en la arena junto a sus amigos.- ¡Pablo!- dijo mirándolo.- Tanto tiempo, ¿Cómo estas?- le preguntó, mientras se acomodaba en los brazos de Lucas.
- Bien.- le dijo sonriendo.
- ¿A dónde fuiste?- le preguntó Aylen mirándola a los ojos.
- Fuimos al club donde es socio.- le contestó
- ¿Por qué?- le preguntó Pablo sin entender.
- Lo que pasa es que mi papá me invito a salir hoy, en familia.
- Eso es bueno.- le contestó-
- Sí, pero todo esto tiene un propósito.
- ¿Cuál?- le preguntó Lucas, mientras los demás la miraban con atención,
- Cuando papá hace esto, es porque se ira de viaje y… - dijo mirando a Dana un poco nerviosa.- Tendrá que venir…
- ¡¡Pablo!!- interrumpió Aylen sonriendo, mientras miraba a Dana.
- Tu… hermano… - dijo Dana un poco nerviosa, ya que Pablo, su pololo, la miraba un poco molesto.
- ¿Por qué esa cara amigo?- le preguntó Lucas sin entender.
- Sí, Pablo… - agrego Samantha.- No tienes porque ponerte así, es solo… mi hermano…
- ¿Segura que no hay ningún problema?- dijo Lucas sin entender aun, pero con la mirada que le pegó Dana entendió. - ¡¡Ah!! Ya entendí.
- ¡Cállate!- le dijo Samanta en voz baja y molesta.
- Pablo… - lo miro Dana.- Ya hemos hablado de esto muchas veces, pensé que ya estaba aclarado este tema y…
- Esta bien… - dijo acariciando su rostro.- Lo siento, soy un poco celoso.
- ¿¡Poco?!- dijo Lucas riendo.
- ¡Tu no te metas!- lo miro Pablo serio.- Preocúpate de tu polola, yo de la mía.
- Siempre lo hago.- y le dio un beso a Samantha en la mejilla.
- Claro… y de mi nadie se preocupa.- dijo Aylen con cara de pena, pero riéndose de ella misma.
- Yo no estoy tan segura de eso.- le dijo Lucas.- Yo tengo a un amigo que se muere por ti.- y ella se sonrojo, mientras los demás la molestaban.
- Sí.- dijo Samantha.- El único problema es que es un poco lento.
- ¡¿Poco!?- dijo Pablo.- Demasiado.- y todos rieron.
- No lo traten así.- lo defendió Aylen.- Rodrigo… no es lento… solo es tímido.
- No.- dijo Dana.- Es lento.- y los chicos rieron.

Pablo es un chico guapo, al igual que su amigo Lucas, media 1.8, pelo negro corto y un poco desordenado, ojos cafés claros y moreno, de nacimiento y por el sol de la playa; es un chico con una personalidad fuerte, alguien que no se deja ganar por nadie, alguien que defiende lo que es suyo y defiende a sus amigos ante todo y sobre todo quiere mucho a su polola.
Rodrigo es amigo de curso de Lucas y amigo de Pablo también, por eso se conocían todos. Él también juega basketball y por ende es alto, 1.80, los tres andaban por ahí; tenia el pelo negro, corto, muy corto, tenia los ojos oscuros y era de piel blanca, cosa que le causaba problemas con el sol, siempre quedaba rojo como jaiba. Es un chico divertido, siempre haciendo reír a sus amigos y a Aylen, que de verdad le gusta, pero los chicos tienen razón, es lento. A pesar de verse tan tierno, es rudo y no le gusta que se metan con él, a no ser que lo conozcan.

viernes, 24 de agosto de 2007

"una linda confucion"




esto ha sido genial... en serio... me ha gustado mucho abrir esto y mostrar a aquellos que desea conocer un poco mas de lo que me gusta... escribrir... tal vez mis fans... wajajaj... no sean muchos... pero con ellos me conformo... lento, pero seguro... ^^

Me encanta esta historia... Samy... Matt... Lucas... son chicos que deben madurar y pensar mucho... y que a su corta edad... estan descubriendo cosas... demasiadas a veces... y las confuciones son normales... a veces... se toma la desicion equivocada, pero siempre terminamos por la buena... la vida es un laberinto... un laberinto que tiene un inicio y un final... y nosotros... legimos que camino tomar... aveces... nos vamos a equivocar, pero siempre encontaremos el camino correcto que nos llevara hasta nuestro final... pero... ya no hay vuelta atras...
bueno... aqui va otra parte de la historia... ^^
Samantha llego un poco tarde al parque, Lucas ya había llegado hace algunos minutos, pero no había sido su culpa, ella no era impuntual, ni menos con su pololo.
Aquel parque, donde siempre se juntaban, había sido el lugar donde se habían conocido, donde fue su primer encuentro, donde fue su primer beso, donde fueron sus primeras peleas y donde se juntaban después de clases a contarse lo bueno y lo malo; ese parque era el forjador de su amor, por eso siempre se encontraba ahí.
Cuando llego, había un chico jugando basketball en la cancha del parque, él no se había percatado que alguien lo estaba mirando, así que seguía jugando sin problemas. Samantha sabía que era él, su cabello, su peinado, su altura, su forma e vestir, todo, era imposible olvidarlo.
- Hola…- dijo acercándose.- ¿Puedo jugar?- y Lucas volteo.
- Claro… no tengo problemas con jugar con una chica.- le dijo sonriendo.
- No te confíes mucho… tengo un buen entrenador.- y se sonrieron.
- Lo veremos… - y le tiro el balón.- Las damas parten.
- Como quieras.- dijo sonriéndole, mientras boteaba el balón y se acomodaban para empezar a jugar.
Estaban frente a frente, esperando el momento justo para comenzar a atacar; ninguno de los dos se dejaba de mirar, y mientras Lucas estaba pendiente de los ojos de Samantha y de su sonrisa, ella aprovecho de esquivarlo y pasar por su lado, logrando un lindo tiro bajo de la canasta.
- ¡Sí!- gritó Samantha contenta al encestar.- te dije que era buena.- le sonrió.
- ¡No es justo!- le dijo Lucas serio y molesto.- Me desconcentraste.- sonrió.
- ¿Yo tuve la culpa?- preguntó riendo.- No seas mal perdedor.- le dijo seria.
- Lo soy y siempre lo seré.- dijo acercándose a ella y la tomaba por la cintura abrazándola con fuerza.- Te extrañe mucho.- le dijo sonriendo.
- Yo también.- dijo ella un poco nerviosa.
- ¿Por qué te pones nerviosa?- le preguntó riendo suave.
- Tú me pones nerviosa… - y rieron.
- ¿Sí?- la miro coqueto.- Eso es bueno.
- Si tú lo dices.- y rió.
- Me encanta verte así… - dijo acercándola mas hacia él.
- Mejor… - y rió.- Deja de hablar.
- Te obedezco.- y se besaron.
No se veían desde las vacaciones, así que estuvieron tres meses sin verse, sin abrazarse, sin besarse ni aunque sea poder mirarse, hasta por teléfono se les hizo difícil conversar, Lucas en Estados Unido y Samantha en Argentina, así que estar juntos era lo que más deseaban.
- ¿Todo bien?- le preguntó Samantha mirándolo a los ojos.
- Sí… mucho mejor ahora.- dijo sonriendo.- Sólo con verte.- y comenzó a darle besos por toda la cara.
- ¡Lucas!- decía Samantha riendo.
- Que pasa… ¿No te gusta?- le preguntó serio.
- Me da cosquillas.- le dijo sonriendo.- Pero tú me encantas.- y Lucas rió.
- Lo mismo digo.- y se sonrieron.- Vamos.- dijo tomándola de la mano y yéndose a sentar a una bancas frente a la cancha.- ¿Todo bien en tu viaje?
- Bien… mamá y Pablo… todo bien.- dijo sonriendo.
- ¿No me engañaste con nadie?- le preguntó serio y Samantha le pegó en el brazo un poco molesta.
- ¡¿Qué te crees?!- le dijo seria y Lucas rió.- Lo mismo preguntó yo.
- ¡No seas tontita!- le dijo riendo, mientras la abrazaba.
- No soy tonta.- le dijo seria sin responder a su abrazo.- Además tu empezaste.
- Lo hago… porque de las peleas me gustan las reconciliaciones.- rió y Samantha lo miro seria.
- Eres muy patudo.- decía Samantha aun sin tomarlo en cuenta.
- Sorry… is the love… you… - le dijo Lucas sonriendo.- I love you.- dijo con una voz dulce y Samantha lo miro.- ¿You?- le preguntó sonriendo.
- Tonto… yo te adoro.- y lo abrazo.
Estuvieron ahí varias horas, la verdad no se dieron cuenta del tiempo hasta que vieron como se oscurecía lentamente y las luces de los faros se encendían. Jugaron un poco más, pero Lucas siempre a dejaba ganar, bueno, la verdad, era que perdía porque siempre se desconcentraba.
- Oye… - le dijo Lucas sentándose en medio de la cancha frente a Samantha.
- ¿Qué pasa?- le preguntó.
- Tengo una noticia que darte, la verdad es buena para mi familia, para ti… creo que te da lo mismo… pienso.
- Pero ¿Qué cosa?- le preguntó intrigada.- ¿Hiciste algo malo que no me hayas contando?- lo miro un poco seria y Lucas rió,- ¿De que ríes?
- De que me gusta cuando te pones celosa.- dijo riendo suave y ella le pego en el brazo.
- ¡¡Dime!!- dijo ansiosa.
- Lo que pasa.- dijo sonriendo.- ¿Te acuerdas de mi hermano Matt?
- De nombre… ¿Qué hizo?- lo miro son entender aun.
- Nada malo que yo sepa, la verdad, a cambiado bastante, esta grande, conversador y… bien… - y Samantha rió, ya que se había desviado del tema.
- ¿¿Y??- lo miro confundida.
- Se vino a vivir con nosotros.- término de decir.- Eso.
- ¡Ah!- dijo Samantha entendiendo.- Bien, eso es bueno… para tu mamá.
- Sí, lo extrañaba bastante, todos nosotros y por supuesto que él también.
- ¿Y por que no se había venido antes?- le preguntó Samantha.
- Porque es un tonto.- dijo un poco serio y ella rió.
- ¿No lo conozco?, ¿No en fotos?- le preguntó tratando de recordar.
- No, pero te sorprenderás cuando lo veas.
- ¿Por qué?- preguntó extrañada.
- Porque es alto, ojos un poco claros… la verdad se parece a mí y solo tiene 15 años.
- Mira tú… - dijo sonriendo.- No me vaya a confundir.- lo miro riendo, pero para Lucas no fue divertido.
- ¡A ver!- le dijo molesto.- Cuidadito.- dijo serio y ella rió.
- Es una broma… yo solo… - dijo hincándose y acercándose a él.- Tengo ojos para ti.- y lo abrazo por el cuello, dándole un beso en al punta de la nariz.- ¿Bien?
- Bien.- dijo él un poco mas tranquilo.- Pero… ves que con la otra noticia que tengo que darte… me da cosa dártela.- dijo parándose del suelo y Samantha lo miro extraña.
- ¿Qué noticia?- preguntó parándose también.
- Lo que pasa… es que Matt estará en tu escuela.- y Samantha sonrió.
- Que bueno.- dijo contenta.
- ¡Samantha!- dijo Lucas muy molesto y enojado.
- ¡Pero que tiene!- le dijo Samantha tomándolo de la mano.- Es tu hermano… no encuentro nada de malo en alegrarme.- dijo sonriéndole, pero él no sonreía.- Esta bien, verdad tu hermano me da lo mismo, pero ¿Por qué no esta en la tuya?
- Porque mamá dijo que como mi hermana tampoco esta en mi escuela, quiere que Matt este en otra diferente y la tuya queda cerca de casa.- le dijo serio.- Eso es todo.- y le soltó la mano.
- Te enojaste.- dijo Samantha sonriendo para no enojarse ella también.- Lucas… - decía, pero él no la tomaba en cuenta.
- No.- dijo serio y sin mirarla.
- Sí, claro… - dijo sonriendo irónica.- Bien… me iré a casa entonces… fue un gusto volver a verte.- dijo seria y dio media vuelta.
- ¡Espera!- dijo corriendo hacia ella y la abrazó por la espalda.- Lo siento… - y la volteo para mirarla a los ojos.- Es solo que… conozco a mi hermano y la lleva con las chicas.- y Samantha rió.- Lo siento.- dijo arrepentido.
- Me carga esto… - dijo Samantha soltándose de él.- Desconfías de mi y piensas que con pedir perdón se arreglan las cosas… me carga cuando haces eso.- dijo seria.- Además… ¡Es tu hermano!- le dijo molesta.- Eso es lo peor…
- ¡Genial!- dijo sonriendo molesto.- Te vuelvo a ver después de tres meses y lo primero que haces es pelear… ¡Genial!- dijo sonriendo sarcástico, mientras iba por su balón y se ponía a jugar.
- ahora yo tengo la culpa… - dijo Samantha sonriendo enojada.- ¡Esto es genial!- dijo muy molesta.
A Samantha le dio mucha rabia, le cargaba cuando Lucas se comportaba como un niño chico y se comportaba de esa manera; se quedo parada un rato cerca de la banca para ver si Lucas se acerba y hacia algo para arreglar las cosas, pero él no hizo nada, solo se quedo jugando como si ella no estuviera ahí, eso para Samantha era lo peor, que él la ignorara. No aguanto más y se fue casa, la verdad, estaba bastante enojada para seguir ahí y verlo; Lucas no pudo encestar ningún tiro mas, la rabia tampoco lo dejaba pensar claro y por eso, tiro el balón muy lejos y se sentó en la banca a pensar.

Cuando Samantha llego, su padre ya estaba en su cuarto y cuando la escucho llegar fue a recibirla para darle el sermono de la puntualidad y de que no era hora de que una joven como ella anduviera sola por la calle, pero ella fue más rápida y se encerró en su cuarto antes de que pudiera decirle algo, no tenia ánimos para seguir escuchando cosas y seguir pelando.
Ya en su cuarto, encendió la radio, puso música relajante, prendió su computador y por Messenger se puso a conversar con sus amigas, esa era su cita de todas las noches, pasarla con sus amigas por la red.
- “¿Cómo estas Samy?”- escribió Aylen al verla conectada.
- “No muy bien”.- le contestó.
- “¿Qué paso?”- preguntó Dana uniéndose a la conversación y Samantha les escribo las cosas tal cual pasaron.
- “¡Termina con él!”- le puso Aylen luego de leer lo sucedido.
- “No… puedo”- contestó Samantha triste.
- “Lo único que tienen que hacer”- puso Dana.- “Es hablar y arreglar las cosas como dos personas grandes”
- “Sí, lo sé”- contesto Samantha.- “Pero odio cuando se comporta como un idiota”.- dijo enojada, bueno, las chicas no lo notaban, pero lo estaba.
- “Es hombre”- dijo Aylen.- “Jajajajaaja”- y las chicas rieron.
Mientras chateaba con las chicas sobre otras cosas, para cambiar de tema, en el computador de todas apareció que alguien había iniciado sesión en Messenger, era Lucas
- “Hola… ¿podemos hablar?”- le apareció una nuevamente a Samantha, era de Lucas.
- “Lucas entro”.- puso Dana.
- “Lo sé…. Ya me hablo”- le contestó rápidamente, mientras veía como Lucas le enviaba la misma frese una y otra vez.
- “¿Contestaste?”- le preguntó Aylen.
- “No”- puso triste.
- “¿No le hablaras?”- le preguntó Aylen.
Pero Samantha no contesto, se quedo pensando unos momentos en que hacer, en que era lo mejor ahora, no se sentí bien para hablar y como nunca le respondió, él se desconecto.
- “¿Sigues ahí?”- insistió Dana y Samantha puso atención a la pantalla.
- “Lo lamento”- escribió Samantha por la demora.- “Me quede en blanco”
- “¿No le hablaste?”- le puso Aylen
- “No”- dijo cerrando sus ojos y escuchando la música con atención, pero su celular la asusto, era
Lucas que no se rendía.- “Ahora me esta llamando por celular”- les contó a sus amigas sin contestar, dejándolo que sonara.
- “Contesta”- se decía Dana seria.- “Sabes que es lo mejor”
- “Es verdad”- la apoyó Aylen.- “Hablen”
- “Chicas…”
- “Conversamos mañana Samy…”- le escribió Dana.
- “Sí, amiga… nos vemos”- puso Aylen y luego de eso ninguna más le volvió a escribir.

Samantha tuvo que desconectarse, con tal las chicas no volverían a hablarle; apago el computador y se recostó en su cama, a todo esto el celular nunca dejo de sonar y ya por cansancio contesto, pero no hablo.
- Cometí un error… me equivoque.- dijo Lucas con voz de arrepentido y acongojado.- No quise hacerte sentir mal… sabes que eso es lo menos deseo para ti.
- Pero lo hiciste.- dijo Samantha seria.
- Samantha… hacerte daño, me hace mas daño a mi que a ti.- le dijo con una voz triste y ella no dijo nada.- Dime algo por favor.
- No sé que mas decirte… - dijo enojada.- Siempre tenemos que pelear por estas cosas… “Celos”- dijo recalcando la palabra.- Si no es por parte mía es por tu parte… pero lo peor de todo… es por tu hermano Lucas, escuchaste, ¡hermano!- recalco la palabra.
- Samantha lo sie… - y se quedo callado, sabía que a ella no le gustaba que le pidiera eso.- Me equivoque…
- Sabes… - le dijo triste.- Hablemos mañana, ahora no tengo ánimos para seguir con el tema, la verdad no tengo ánimos para seguir hablando contigo.
- No, no voy a dejar para mañana esto.- le contestó Lucas serio.- Puedo estar afuera de tu casa toda la noche si es necesario.
- ¿¡Que?!- dijo ella extrañada, mientras se paraba en al cama a mirar por la ventana.- Eres un… - dijo conteniéndose al verlo afuera en su auto.
- No me iré de aquí hasta que bajes y hablemos de esto.- dijo serio.
Samantha se tiro nuevamente en la cama, y comenzó gritar tapándose a boca con un cojín, estaba enojada, tenia rabia y esa era la única forma de relajarse; Lucas que aun estaba al otro lado del teléfono la escucho, pero no dijo ni hizo nada.
Samantha se quedo pensando unos segundos, si era bueno bajar o dejarlo para otro día, pero sabía que lo mejor era arreglar las cosas ahora. Tomo su chaqueta y bajo silenciosamente hasta la puerta, su padre ya estaba dormido y no quería despertarlo para que la retara y esas cosas. Pero antes de abrir la puerta volvió atender el celular, no lo había apagado y Lucas aun estaba ahí.
- ¿Sigues ahí?- preguntó Samantha en voz baja.
- Sí.- le contestó.- ¿Por qué hablas tan bajo?- preguntó.
- Porque mi padre duerme.- le dijo abrió la puerta.- No quiero despertarlo.- dijo juntando la puerta y apagando su celular.- ¿Qué haces aquí, Lucas?- le preguntó molesta, mientras caminaba hasta la reja y la abría.
- Vine a decirte una cosa muy impórtate.
- ¿Qué?- y salio a la calle.
- Te amo.- le dijo sonriendo y ella lo miro extrañada, ya que siempre decía esas palabras en ingles.- Te amo… y para que veas, lo dije en español.- y ella rió suavemente, aunque seguía molesta.
- Lucas…
- No digas nada- la interrumpió susurrando, mientras se acercaba a ella.- Yo tengo toda la culpa por comportarme así, yo tengo al culpa de ser tan idiota… de ponerme celoso de mi propio hermano.- dijo sonriéndole al tomarle las manos.- Sam yo te amo… y… - y la besó apasionadamente.- Samantha no quiero perderte.- dijo luego.
- Yo tampoco.- le dijo sonriendo y lo abrazo.- Oye… - lo volvió a mirar.- ¿No quieres pasar?
- ¿Y tu papá?- le preguntó un poco preocupado.
- Esta durmiendo… además… mi cuarto está bien lejos del suyo.- le dijo sonriendo y él también lo hizo.
- Bien, además… - dijo mirándola a los ojos.- No haremos nada malo.
- Tu lo has dicho.- dijo tomándolo de la mano para entrar.

Subieron muy calmados y silenciosamente las escaleras, no querían despertar a nadie, si lo hacían, el reto iba a ser grande. Entraron al cuarto y Lucas se quedo parado al lado de la cama, mientras que Samantha cerraba la puerta sin meter ruido. Al voltear, se encontró con Lucas frente a frente, que con mucho cuidado paso sus manos por la cintura de Samantha.
- Te advierto una cosa.- lo miro a los ojos seria.
- ¿Qué pasa?- le preguntó sonriendo.
- Sí pasas la noche aquí… no quiere decir que… - y lo miro sonriendo.- Tu sabes.
- Lo sé… - dijo dándole un beso en al frente.- Yo lo sé… pero no me vas a negar que 3 meses lejos… es demasiado… - dijo riendo suave.
- Sí… pero…
- Ya sé… - la interrumpió susurrando.- Lo sé… - y la besó.
Mientras se besaban, Lucas llevo a Samantha muy lentamente hasta la cama, donde la recostó sin dejar de besarla; Samantha dejo que el momento siguiera, sabía que Lucas la respetaba y sabía que no iba a llegar mas lejos que eso, y en el fondo él tenia razón, 3 mese separados era mucho.
Seguían besándose y sonriéndose cuando se miraban, en un momento, sin darse cuenta, los dos se sacaron la chaqueta, uno al otro y cunado Lucas comenzó a besarle el cuello, Samantha lo detuvo.
- Lucas… - dijo interrumpiendo el momento y él la miro.- Lucas… - dijo un poco seria, pero él sonrió.
- Buenas noches preciosa.- le dijo sonriendo.- Duerme bien.- le dijo dándole un tierno beso en la frente, mientras que ella sonreía.
Lucas saco una frazada del closet con la cual tapo a Samantha y luego a él, que se acostó al lado de ella, abrazándola con fuerza.
- ¿No te molesta que duerma contigo esta noche?- le pregunto en voz baja al oído.
- No.- dijo ella con sueño.- Buenas noches.- y cerro los ojos para dormir.
- Buenas noches.- dijo él abrazándola más.