domingo, 30 de septiembre de 2007

voy a tener que colgar un cartel... yo no soy dulce...

Muchas veces nos encerramos en nosotros mismo y nos olvidamos de que no estamos solo... a veces... las cosas que nos pasan nos nublan la vista... nos hacen... pensar que no tenemos nada que hacer... no tenemos... nada porque luchar... pero nos equivocamos... tenemos mucho por luchar, tenemos mucho que vivir... sobre todo... muchos a quienes querer...
No estamos solos... cuando sientas pena... mira a tu lado y te daras cuenta... que sin darte cuenta... hay alguien dispuesto a hacerte sentir bien... a demostrarte que las cosas no son tan malas como piensas y a ayudarte a salir adelante...
ellos se llaman amigos... y no son muchos... por eso... se deben cuidar y saber mantener... yo tengo... tengo amigos que de verdad se preocupan por mi y que yo... era tan ciega al no darme cuenta...
***bueno... aqui va otra parte de la histpira... se esta poniendo buena... espero que les guste ^^ ***









Al llegar a la sala y entrar, algunos compañeros de las chicas ya habían llegado, pero antes de ir a saludarlos, Samantha corrió por escoger los mejores asientos de la sala, escogiendo ella el que estaba al lado de la ventana, desde donde podrías ver… muchas cosas.
- Por lo menos no chocaste con ninguna mesa.- la molesta Dana.
- Que divertida.- le dijo dejando la mochila sobre la mesa.
- Por lo menos el chico fue simpático.- agrego Aylen.
- Por que no dejan de hablar de él, solo era un chico, solo fue un golpe.- dijo seria.
- ¿Qué te pasa?- le preguntó Dana extraña, mientras se acomodaba en la mesa que estaba delante de la de Samantha.
- ¿Por qué preguntas?- la miró Samantha un poco nerviosa.
- No lo sé, dímelo tu.- la miró Dana seria.
- No empiecen.- dijo Aylen sentándose en la silla del lado.- Es el primer día, denme paz.- dijo riendo y las chicas rieron con ella.
Las mesas de las salas estaban distribuidas en fila, cada fila estaba hecho por un solo banco, desde el año pasado se había empleado esa forma, ya que era mas seguro para los exámenes, ya que de esa forma no se copiarían, pero los chicos eran mas inteligentes que eso.
Samantha estaba sentada en la penúltima mesa de la fila de la ventana, adelante estaba Dana y a un lado estaba Aylen, de esa forma las chicas podían conversar y estar más cómodas. Detrás de Samantha se sentó Pablo y al lado de él y casi en todos los bancos finales sus amigos y jugadores de basketball y de otros deportes, ese había sido su lugar por muchos años. Delante de ellos se sentaban las chicas “populares” del curso, que por lo general eran las porristas, donde Samantha tendría que estar sentada, pero por no llevarse bien con ellas, no lo hacia.

Las clases aun no comenzaban, y los chicos aun aprovechan el tiempo que les quedaba para conversar y contar sus sorprendentes vacaciones con sus familias Mientras las chicas conversaban con Pablo y algunos amigos de ellas, Tania, una chica delgada, de estatura promedio, pelo rubio y largo, ojos oscuros y de mirada fría; a parte de ser engreída y pesada, era la capitana del equipo de porristas y alguien que consideraba a Samantha una amiga más, se acerco hasta ella para saludarla.
- Hola Samy.- llegó diciendo con una sonrisa.
- Hola Tania, ¿Cómo estas?- le respondió Samantha de igual manera.
- Muy bien y a ti… ¿Cómo te ha ido?- le preguntó como si Samantha estuviera sola.
- Genial… - dijo un poco incomoda por sus amigas y los chicos.
- Que bien.- le sonrió.- Espero que estés preparada para este año, será un año agitado.- le dijo sonriendo.- Pero eres buena y sé que nos saldrá todo bien.- y miró para atrás, ya que sus amigas la llamaban.
- Claro… - le contestó Samantha no muy convencida.
- Bueno, nos vemos luego… chao Sam.- le dijo y se fue.
- Chao… - dijo incomoda, ya que sus amigos la miraban seria.- ¿Lo siento?- dijo mirándolos arrepentida.
- No es tu culpa, Sam.- le dijo Pablo.- Ella… es…
- Una pesada.- dijo Dana por él.- Y no me lo van a negar.- dijo molesta.
- No es pesada.- la defendió Samantha.- Es solo que… no se lleva mucho con la gente… no lo sé.
- Miren… - dijo David.- Será… pesada, creída, todo lo malo que quieran… pero es muy… linda.- dijo mirándola y todos los chicos rieron.
- Tu no cambias, ¿verdad?- lo miro Aylen riendo.
- Lo siento amiga, pero soy sincero.- dijo haciéndose el galán y haciendo reír a todos.

Mientras conversaban sin parar y reían de las cosas que decían, el timbre sonó y fue gracioso, ya que todos se quedaron callados escuchándolo sin decir nada, por un momento un angelito paso por su sala, pero el minuto de silencio no duro mucho.
- ¡¡No!!- comenzó a gritar David, mientras se paraba de la silla y todos lo miraban.
- ¿¡Que te pasa?!- le preguntó Pablo extrañado al igual que todos.
- ¡Con esto comienza nuestra pesadilla!- gritó tirándose al suelo y haciendo uno de sus show.
- ¡Párate!- le gritó Aylen avergonzada por él.
- Agradece… - lo miró Tania seria.- Que será el último.- y lo miro con desprecio.
- ¡Me matas, Tania! ¡Me matas!- dijo gritando como loco, mientras que todos sus compañeros reían.
- ¡Señor Torres!- entro el inspector llamándole la atención.- Levántese del suelo y compórtese como un estudiante normal.- dijo serio.
- Ese es su problema.- le dijo Carlos al inspector.- Es no es normal.- y sus compañeros rieron.
- No le encuentro la gracia.- dijo sin hacer ni una sonrisa.- Ahora, todos bajen y vayan al gimnasio para comenzar de una vez con el acto de bienvenida.
- ¡Sí, Señor!- gritaron todos los chicos al unísono.
- No me hagan enfadar.- los miro serios y se retiro de la sala.
- Es un antipático.- dijo Aylen.
- Por lo menos será el ultimo año que le veremos la cara.- dijo Pablo.
- Mejor vamos.- los miro Samantha.- No quiero tener problemas mi primer día de clases.- y comenzó a caminar hacia la puerta.
- ¡Espera!- le dijo Dana parándose de la silla y yendo detrás de ella, al igual que Aylen.

Las chicas se demoraron en llegar a la fila, ya que las escaleras y los pasillos se atocharon de alumnos que todos iban hacia el mismo lugar. Al llegar, se demoro un poco más en empezar el acto, ya que en que casi mil y más alumnos se quedaran callados, no era una labor fácil.
Después de algunos minutos, el inspector general se arto de la bulla y de la mala educación de los alumnos, subió al escenario, tomo el micrófono y los hizo callar, solo con un grito.
- ¡Silencio!- gritó enojado; todos se quedaron callados, mirándolo muy atento a ver que hacia.- Así les gusta que los traten parece.- dijo riendo sarcástico.- Como animales.- les dijo serio.
- Esa no son maneras de tratarnos.- decía Dana a las chicas en voz baja.
- Sí… - decía Pablo extrañado por su comportamiento.- Podría alguien defendernos.
- Disculpa… - llego diciendo un profesor al inspector.- No es necesario tratarlos así.- le dijo, mientras tapaba el micrófono con la mano.
- Pero… - y en eso llego el director.
- ¿Sucede algo malo?- lo miro serio.
- No, señor.- le contestó mirándolo a los ojos.- Los chicos están listos para el acto.
- Genial.- le dijo sonriendo.- Que empiece.- y se fue a sentar hasta un rincón del gimnasio, donde la directiva del colegio, junto con los profesores se encontraban.
- ¿Qué habrá pasado?- preguntaba Dana tratando de mirar algo, mientras se paraba en puntas.
- Da lo mismo.- le dijo Samantha.- Aunque parece que lo retaron.
- Eso es bueno.- dijo David y los chicos lo miraron.

El acto trato mas que nada, de darles la bienvenida a un nuevo año escolar, de mostrarles las cosas nuevas que tenia el colegio, algunas nuevas reglas, actividades que tendrían en el año, algunas sorpresas y de mostrarles quienes serian sus profesores jefes, pero en general siempre se mostraban a todos los profesores, nuevos o antiguos, de esa manera todos sabían que hacia cada uno.
Cuando el profesor de artes fue presentado y subió al escenario, Aylen quedo prendida de él, lo conocía ya dos años y desde ese entonces se había enamorado de él completamente, era imposible no sentirse así cuando lo veía, cuando lo tenia tan cerca, pero era su amor imposible, sabía perfectamente que nada entre ellos podría pasar.
- ¿Qué le pasa a Aylen?- le preguntó Samantha a Dana.
- No lo sé.- le contestó, extrañada mientras la miraba.- ¿Aylen, que pasa?- la miro, pero ella no contestaba y no dejaba de mirar al frente. Samantha, trato de seguir el punto que Aylen estaba mirando, hasta que pudo entender que era.
- Ya entendí.- le dijo a Dana y ella la miro.- Mira.- dijo apuntando disimuladamente hacia el escenario, justo donde el profesor de artes se encontraba.
- Que mas iba a ser.- dijo sonriendo de una forma irónica.- ¡Hey!- le dijo enojada y empujando a Aylen.
- ¡Oye!- gritó ella devolviéndole el golpe en el hombro.
- ¡Cállense!- les llamo la atención Samantha.- Nos van a retar.
- Ella empezó.- dijo Aylen molesta en voz baja.
- No.- le corrió Samantha.- Tu empezaste… ahora cállense y luego hablamos.- las miro a las dos serias y volvió a mirar hacia el escenario.

Cuando termino el acto, las chicas se fueron a la sala en silencio, ninguna decía nada, no querían hablar de ese tema en frente de todos, era su secreto, mas el de Aylen. Al entrar y sentarse en sus asientos, ninguna se miraba, se quedaron mirando fijamente la pizarra, pero Samantha no tenía porque estar así, ella no había hecho nada.
- ¿Por qué estamos enojadas?- preguntó esperando que sus amigas voltearan a mirarla.
- Porque somos unas tontas.- le contestó Dana girando y mirándola con una sonrisa.
- Unas bien grandes.- agregó Aylen sonriéndoles.- Lo lamento.
- No lamentes.- le dijo Samantha.- Pero solo te aconsejo algo… disimula.- le dijo seria.- O simplemente olvídalo.
- Eso es verdad.- agrego Dana.- Parecías una tonta mirándolo, agradece que nadie te vio mas que nosotras, no habrían sido tan simpáticos contigo.
- ¿Simpáticos?- la miro extrañada.- Imagínate si tu fuiste simpática, como habrían sido los demás.
- Mira… - le dijo enojada Dana.
- Basta.- las interrumpió Samantha.- Dejemos de hablar del tema, es un secreto, pero ya te dije, disimula… u olvida.- la miró seria.
- Disimulare.- le dijo sonriendo.
- Pobre Rodrigo.- dijo Dana en voz baja, mientras volvía a mirar al frente.
- ¿Qué dijiste?- le preguntó Aylen seria, quien había escuchado al igual que Samantha.
- Para que preguntas… si escuchaste.- la miro seria.
- Chicas… - volvió a interrumpirlas Samantha, pero esta vez antes de que pudieran decirse algo que no les gustara.- Por favor, dejen de pelear, ¿bien?- las miro a los ojos.- Aylen sabe lo que hace y ella mejor que nadie sabe a quien quiere.- le dijo a Dana molesta.- Además… tu tendrías los mismo problemas.- y se quedo callada.
- ¿Qué quisiste decir con eso?- volteo seria para mirarla, pero Samantha esquivo la mirada.- No seas cobarde, Sam.- dijo molesta.
- No soy cobarde, pero tú sabes perfectamente a que me refiero.
- Mira… si es por tu… - y eso el profesor entro a la sala.
- ¡Atención!- dijo llamando las miradas de todos.- Gracias… - dijo sonriéndoles.
- Da lo mismo.- dijo Dana y se volteo. Samantha miro a Aylen que le sonreía dándole las gracias por defenderla, pero Samantha no lo hizo por ella, lo hizo solamente porque no le gustaban las injusticias, además nunca defendía a una amiga sin tener que defender a la otra… por eso prefería quedarse callada y no defender a ninguna.
- Bueno chicos.- dijo el profesor sentándose en el borde de la mesa.
- ¡Espere!- lo detuvo David.
- ¿Qué pasa David?- lo miro el su profesor extrañado, mientras sonreía de risa al saber que iba a salir con alguna tontería.
- Antes de que diga… “Saquen sus cuadernos y anoten”- dijo imitando la voz del profesor y haciendo que sus compañeros rieran.- Déjenos aunque sean diez minutos para hablar de nuestras vacaciones, así como cuando éramos niños, nos hacían hacer un dibujo de nuestras vacaciones.- dijo serio, mientras que todos reían, hasta el profesor.
- Señor Torres.- dijo el profesor sonriendo.- Si me deja continuar con lo que estaba empezando, se o agradecería.- le dijo serio, pero sonriendo.
- Claro.- lo miro David.
- Bueno, después de la interrupción de su compañero, la verdad es que no les iba a peder que sacaran un cuaderno y comenzaran a anotar, al contrario les iba a decir que soy su profesor jefe, nuevamente y su profesor de matemáticas… - dijo burlándose de sus alumnos con una sonrisa.- Y les iba a dar algunas noticias y sorpresas importantes e interesantes para ustedes, pero como veo que prefieren dibujar en sus cuadernos, les pedir que lo saquen y me dibuje una ecuación matemática.
- ¿¡Que?!- gritaron todos al unísono con caras de no saber que era eso, de no querer hacerlo y de que solo fuera una pesadilla.- ¡No!- volvieron a gritas y a discutir, mientras que su profesor se moría de la risa.
- ¡Tranquilos!- dijo con voz fuerte.- Como les voy a pedir algo así…
- ¿Entonces por que lo hizo?- le preguntó Carlos.
- Para que compañeros como tu amigo… - dijo mirando a David.- Se queden callados y asustados.- y los demás rieron.
- No el encuentro la gracias.- dijo David en voz baja y molesto.
- Bien.- respiro profundo el profesor.- Las noticias que tenia que darles, es que el viernes de esta semana, será la fiesta de bienvenida y la sorpresa es que tienen que venir formales, tanto las damas como los caballeros.- dijo sonriéndoles.
- ¡Que fome!- gritaron desdés atrás, pero no fue David.
- Lo sé chicos.- los miro el profesor.- Sé que la idea no le es muy divertida, pero deben venir, es su ultimo año.- decía tratando de convencerlos.
- ¿Vendrás Sam?- le preguntó Aylen.
- No lo creo.- le contestó.- La fiesta en el colegio de Lucas, siempre es el mismo día que la nuestra…
- Sí.- se metió Pablo a la conversación.- Y ahí te dejan ir como tú quieres.- y las chicas lo miraron.
- Que salta lejos el maní.- dijo Dana volteando y mirándolo.
- Quien habla.- le dijo sonriendo.
- Da lo mismo.- dijo Samantha.- De todas formas iremos todos.- los miro serios.
- Es verdad.- le dijo Pablo dándole una pequeña palmada en la espalda, que la verdad no fue tan pequeña.
- ¡Hey!- lo miró molesta por el golpe.
- Allá atrás.- dijo el profesor refiriéndose a ellos.- ¿Desean compartir algo?- y los miro a los cuatro.
- Lamentamos la interrupción.- contestó Samantha por los cuatro.
- ¿Puedo seguir?- los miro serios y eso a los chicos los molesto un poco.
- Claro… - le dijo Samantha.- Cuando guste… - dijo en voz baja.
- Gracias.- los miro sonriendo.- Bueno, como les iba diciendo, espero que vengan y no falten a una linda celebración y que va a ser la última.- sonrió. Luego se paro y fue a sacar un plumón de su bolso.- Ahora que esta todo dicho, vamos a pasar materia.- y rió con un tono de burla.
- Hay que hablar con Lucas, para que nos consiga las entradas.- dijo Pablo en voz baja.
- No te preocupes, yo me arreglo con él.- le contestó Samantha mirándolo de reojos.
- Genial.- le contestó y puso atención a la pizarra.

Las primeras clases de matemáticas fueron insoportables, a pesar de que solo fue un repaso, los chicos estaban perdidos y extraviados en la materia, aunque no a todos les paso lo m mismo. El profesor termino un poco antes las clases para así darle unos minutos a la elección de la directiva del curso, ese era un punto importante para ese año y no podía olvidarse de aquello; luego de eso el timbre del recreo sonó y los chicos salieron rápidamente de la sala, solo querían pasarla bien, sin cálculos ni nada que implicara una prueba.
- No es justo.- dijo Aylen al sentarse en una de las bancas que tenia el jardín del colegio.- Ella de nuevo.
- ¿Estas celosa?- le preguntó Samantha sonriendo.
- Sí, lo admito.- dijo mirándola seria, y las chicas rieron.
- De nada te sirve estar celosa.- le dijo Dana, era Obvio que Tania iba a salir presidenta una vez más.
- Lo ha hecho bien.- dijo Samantha y las chicas la quedaron mirando serias.- ¿Dije algo mal?- las miro extrañada.
En eso, mientras seguían conversando, el chico de las escaleras, el mismo que Samantha se había encontrado días anteriores y esa mañana en las escaleras, paso por enfrente de ellas, con su grupo de amigos y sin dejar de mirar a Samantha. Ella no se había percatado de aquello, pero sus amigas se lo hicieron saber con una cómplice mirada, la que solo ellas sabían que significaban.
Cuando Samantha comprendió aquella mirada, miró hacia al frente y se dio cuenta que aquel chico la estaba mirando mientras pasaba por ahí. Ella no pudo evitar no ponerse nerviosa ni sonrojarse, era algo que trataba de entender.
- ¿Lo conoces?- le preguntó Aylen extrañada de aquel chico, mientras veía como se iba.
- ¿No es el chico de las escaleras?- la miró Dana.
- Sí.- contestó Samantha cambiando la vista hacia otro lado para que las chicas no se percataran de que se había sonrojado.
- Por que me da la impresión…- dijo Dana tratando de buscar la cara y al vista de Samantha.- Que ya se conocen o algo por el estilo.
- ¿Conocerlo?- la miró ya mas tranquila.- Sólo lo vi hoy, en las escaleras, al igual que ustedes.- le contestó seria.
- Samy.- le dijo Dana sonriendo.- Eres mi amiga, te quiero mucho, pero sabes una cosa… me estas mintiendo.- la miró a los ojos, mientras que Aylen opinaba lo mismo y Samantha no sabia que hacer.
- Samy, somos tus amigas…. Confía en nosotras.- le sonrió.
- Es verdad… - dijo mirando el suelo.- Lo he visto anteriormente… dos veces… por accidente.- dijo sin levantar la vista.- No se como sé como se llama.- y las miro.- No sé quien es.
- ¿Pero?- agregó Dana sonriéndole.
- Pero… es un niño… se ve menor que yo.- cambio de tema y la vista.
- Eso no es lo que querías decir.- rió Aylen.
- No es divertido.- le dijo seria Samantha.
- No te enojes, Samy.- la tranquilizó Dana.- Que te atraiga otra persona, que no es tu pololo, no es… tan malo, al contrario, es normal.- le sonrió, ya que ella conocía perfectamente ese tema.
- ¿No es malo?- la miró seria.- Para ti tal vez si, pero para mi no.- dijo seria. Samantha se había molestado, pero sólo porque sus amigas le habían dicho la verdad.
- ¿A donde vas?- la miro Dana al verla pararse y Samantha se detuvo.
- Lo lamento.- y volteó.- Nunca antes…
- Te había pasado eso.- le sonrió Dana.- Samy esta bien, es normal, como me dices tu, sólo tu sabes hasta donde llegas, si es que llegas.- rió suavemente.
- No llegare a ninguna parte… - la miro seria.- Mejor volvamos a la sala.
- Claro.- le dijo Aylen parándose al igual que Dana.
- Sólo les pido un favor.- les pidió antes de irse.- No le digan a nadie… es nuestro secreto.
- Me extraña.- le dijo Dana seria.- Pensé que éramos amigas y eso entre nosotras ya es parte de nosotras.
- Sabes que nuestros secretos, son solo nuestros.- le dijo Aylen, y comenzaron a caminar.- Además ahora… las tres estamos en el mismo punto.- y rió.
Las chicas no entendieron al principio, pero luego de pensarlo bien, Aylen tenia razón; Dana tenia pololo, pero algo le hacia sentir el hermano de Samantha; a Aylen le gustaban dos, el profesor y su amigo; y ahora Samantha salía con lo mismo, tenia pololo, pero aquel chico no podía sacárselo de la cabeza, y no sabía bien porque.

Las clases de ese día terminaron temprano ya que como primera semana de clases, se estaban poniendo al corriente de las cosas, además no almorzaban en el colegio, eso les daba bastante tiempo libre y el director y todos preferían que perdieran el tiempo en su casa, que haciendo nada en el colegio, pero no sería por mucho tiempo.
Las chicas acompañaron a Dana a buscar el auto hasta el estacionamiento, ella pasaría a dejarlas a su casa, no le gustaba que sus amigas se fueran solas, pero cuando iban saliendo del estacionamiento, Samantha vio que Lucas estaba frente a las puertas del colegio, esperándola apoyado en su auto.
- ¡Para!- le dijo Samantha y Dana paro el auto bruscamente del susto.
- ¡¿Qué pasa!?- le preguntó volteando.
- Ahí esta Lucas.- dijo sonriéndoles.
- ¿Y por eso casi nos matas?- la miró Aylen un poco nerviosa.
- ¡Hey!- le dijo Samantha enojada por lo dicho.- Eso… - le dijo seria.- Es mi pololo.
- Esta bien.- le dijo Dana.- Ve… nos vemos mañana.- la miro sonriendo por el espejo retrovisor.
- Nos vemos mañana.- les dijo sonriendo y dándoles un beso en la mejilla y luego bajo del auto.- ¡Las quiero!- les gritó desde abajo.
- ¡Nosotras también!- le gritó Dana al empezar a manejar otra vez.
- ¡Adiós!- gritó Aylen y se fueron.
- ¿Te ibas a ir con tu amigas?- se acerco a preguntarle Lucas.
- No sabía que ibas a venir.- dijo al verlo acercarse.
- Eres mi novia, obvio que iba a venir a buscarte.- le dijo serio.- ¿Crees que no me preocupo por ti?- la miró a los ojos.
- Por supuesto que sé que me cuidas.- le dijo acercándose a él.- Y eso es muy bueno.
- ¿Por qué?- le preguntó sonriendo serio.
- Porque sino… te arrepentirás.- le dijo desafiante.
- Mira tú… - dijo tomándola por la cintura.
- Aquí no.- le dijo Samantha mirando a su alrededor, ya que los alumnos estaban saliendo.- Hay mucha gente.- dijo riendo.
- Vergonzosa.- dijo alejándose y dándole un suave beso en la frente.
- Así y todo, me quieres igual.- lo miro sonriendo.
- ¡Amigo!- gritó alguien dirigiéndose hacia ellos, era Pablo.
- Pablo.- dijo Lucas dándole la mano al llegar.- ¿Cómo estas?
- Bien.- dijo mientras le daba la mano.- ¿Tú?- y miró a Samantha.- Veo que bien acompañada.- y le sonrió.
- Que mejor compañía que ella.- le contestó Lucas sonriendo y Samantha se sonrojo un poco.
- Que linda.- dijo Pablo molestándola.
- No empieces.- le dijo ella seria entre sonrisas.
- ¿Sabes si Dana se fue?- miró a Samantha.
- Se acaba de ir.- le contestó.- Lo siento.
- No importa, iré a verla a su casa en la tarde.- y miró a Lucas.- Bueno, amigo, nos estamos viendo el viernes en la fiesta.- le dijo sonriendo.
- ¿Irán todos?- preguntó.
- Sí.- le dijo Samantha.- Iremos todos, como siempre.
- Bien, mañana mismo me consigo las entradas.
- Genial.- dijo Pablo.- Bueno, no los molesto mas, los dejo tranquilos… - y los chicos rieron.- Nos vemos mañana Sam.
- Nos vemos.- se despidió Samantha.
- Nos vemos amigo.- dijo mientras le daba un abrazo a Lucas.
- Nos estamos viendo.- le contestó, luego se fue, al igual que los chicos.

En el auto, Samantha partió el viaje a casa contenta, sonriéndole a su pololo y riendo de todo lo que decía, pero por un momento, sin pensarlo, aquel chico apareció en su mente y no pudo evitar no cambiar su actitud no ponerse nerviosa al tratar de ocultar lo que le pasaba, no era tan tonta para decir la verdad.
- ¿Sucede algo?- le preguntó Lucas extrañado al detenerse frente a la luz roja del semáforo.
- No… - dijo ella mirándolo y sonriéndole.- No pasa nada.- dijo sintiéndose extraña.
- No lo parece.- le dijo serio y pisando el acelerador.- ¿No me quieres contar?- preguntó sin mirarla, no podía desconcentrarse del camino.
- Lucas no es nada, de verdad.- le dijo sonriendo.- Es solo, problemas familiares, es todo.
- ¿Segura?- insistió.
- ¿No me crees?
- Claro que te creo.- y la miró para sonreírle.
Samantha también le sonrió, no quería levantar sospechas con cosas que… no entendía y que no valían la pena, aunque aceptaba que era una muy mala mentirosa.
Al llegar a casa, se despidieron arriba del auto, se sonrieron, se miraron y se besaron; Samantha no necesitaba que nadie mas le gustara, ella estaba segura que Lucas era al único que ella quería, ese chico, no era nadie, solo estaba confundida, solo era una tonta confusión y pensaba que no era nada y pronto pasaría. Así fue toda esa semana, trato de no darle importancia, de no mirarlo cuando él la miraba, de hacer como si ese chico no existiera; y a decir verdad le dio resultado.

La tarde del viernes, de aquella semana, las chicas se juntaron en casa de Dana para arreglarse e irse a la fiesta luego. Lucas ya había conseguido las entradas para todos y los iba a estar esperando en el colegio, junto con Pablo y Rodrigo.
- ¿Me veo linda?- preguntó Aylen saliendo del baño.
- Lo dejaras loco.- la molestó Samantha, por Rodrigo.
- Que graciosa.- les dijo seria, mientras que las chicas no paran de reír.- Vamos, de verdad, ¿Cómo me veo?- insistió y las chicas se calmaron.
- Linda, Aylen.- le dijo Dana.- De seguro dejas a Rodrigo más loco y muerto por ti.- dijo riendo suavemente.
- Eso es verdad, te ves bien.- le sonrió Samantha.- Lastima que el profe no podrá verte.- la molesto.
- Gracias por decir que me veo linda.- le sonrió.- Y sobre el profesor, he estado pensando en eso y a decir verdad, creo que lo olvidare… - las chicas la miraron sorprendidas, luego se miraron ellas y la risa que les dio, nadie las podía parar.
- ¡Es verdad!- les grito Aylen seria.- En serio.- las miró a los ojos.
- Claro… - le dio una palmadita en el hombro, Samantha.- Dana… eso te queda bien.- le cambio de tema.
- Gracias.- les sonrió en forma de agradecimiento, haciéndose la loca con las palabras de Aylen.
- Las odio.- susurro Aylen molesta y las chicas rieron.
De repente Dana comenzó a reír sin para y las chicas no entendían que era lo divertido.
- ¡¿De que te ríes!?- le preguntó Samantha extrañada al igual que Aylen.
- ¡Mira!- dijo riendo, apuntando los calcetines de Aylen, eran de diferentes colore.
Samantha también se puso a reír, con mucha fuerza y gracia, aunque para Aylen no lo fue. Corrió al baño a cambiarse, le dio vergüenza a pesar de que fueran sus amigas.
- ¿Estas bien?- le preguntó Samantha desde afuera, ya mas tranquila y sin reír… tanto.
- Sólo fue… un error… - volvió a reír Dana.
- ¡No te reías!- la retó Samantha, pegándole en el hombro.- Aylen esta bien, no fue nada… además… en la fiesta no te ibas a sentar… uno no va a sentarse… va a bailar.- decía para tratar de consolar a su amiga.- Aylen, no le hagas caso a Dana, es una estupidez.
- ¡Tu también te reíste!- le dijo seria.
- ¡Cállate!- le dijo enojada en voz baja; en eso la puerta del baño se abrió.
- Lo sé… - salió diciendo.- Pero…
- Lo sentimos.- dijo Samantha por Dana y ella.- Es que…
- Fue divertido.- terminó de decir Dana.- No lo podemos negar.- y Aylen sonrió.
- Sí… vergonzoso… pero divertido.- y se fue a sentar a la cama con ellas.
- Además… agradece que nos dimos cuenta aquí…- dijo Samantha.
- Sí… - dijo riendo Dana.- Porque Rodrigo no te lo hubiera dicho.
- ¡Cállate!- le gritó Aylen y Samantha rió.
- Saben.- dijo ella tratando de no reír.- Mejor vamos… llegaremos tarde.- dijo tomando su chaqueta.
- Claro… - dijo Dana.- Vamos.- tomaron sus chaquetas, se miraron por última vez al espejo y se fueron, bueno, no sin escuchar el sermón que sus padres les daban cada vez que iban a salir, esta vez les tocó a los padres de Dana darlo, por lo general les toca a ellos darlos, ya que como era quien manejaba y esas cosas, tenia mas responsabilidad.

Al llegar, Dana busco un buen lugar donde estacionar el auto, es decir, seguro, algo que tenia claro era cuidarlo, no iba a soportar que le robaran el auto ni menos el reto que se llevaría si eso llegara a pasar.
- Bien chicas… hemos llegado.- les dijo Dana al bajarse del auto.
- Esto si será una fiesta.- dijo Aylen cerrando la puerta del auto.
- Esto espero.- dijo Samantha haciendo lo mismo.
- Por lo menos tenemos una amiga que tiene un novio en este colegio.- dijo Dana mientras apretaba el botón de la alarma.- ¿No amiga?- miró a Samantha con una sonrisa.
- Así es.- le contestó.- Pero no perdamos tiempo.- dijo tomándolas del brazo.- Vamos.- y comenzaron a caminar hacía la entrada.
Mientras caminaban hacia la entrada del colegio, donde habían quedado de juntarse con Lucas y Pablo; Lucas que estaba apoyado en la muralla las vio y se acerco; ellas no se habían dado cuenta de su presencia y él aprovecho para reírse un poco, las asusto y las chicas gritaron, llevándose un susto y la vergüenza de que todos miraran a verlas.
- ¡Calmadas!- les dijo Lucas riendo.
- ¡Lucas!- le dijo Samantha enojada y sonrojada por la vergüenza.
- ¡Idiota!- dijo Dana.
- ¡Tonto!- agregó Aylen.
- Gracias.- les sonrió sin dejar de reír.
- ¡Basta!- le dijo molesta Samantha.- Ya te reíste suficiente.
- Lo siento hermosa… - se acerco a Samantha.- Chicas… - dijo mirándolas.- Es que no me vieron y… me pareció divertido.- y rió.
- ¡Basta!- le pegó Samantha molesta.
- Te lo mereces.- dijo Dana cuando Samantha le pegó.
- Eso y mucho más.- agregó Aylen.
- Lo siento, de verdad.- y sonrío.- Que alegría verlas aquí… - y miró a Samantha.- Te ves linda.- y le dio un beso.
- Sí, arréglala.- dijo seria y las chicas rieron.
- De verdad lo siento, lo siento.- la miró con cara de pena.
- No pongas esa cara.- le dijo ella seria.- ¿Y Pablo?- preguntó cambiando de tema y alejándose un poco de Lucas.
- ¡Ahí viene!- dijo Aylen apuntándolo.- Ahora todos están acompañados, menos yo.
- No digas eso.- le dijo Lucas.- Yo sé y también sé que todos aquí saben bien quien te esperan adentro.- dijo riendo y todos las chicas la comenzaron a molestar.
- ¡Rodrigo!- dijo Dana molestándola.
- ¡Cállate!- le dijo Aylen molesta y sonrojada, no quería que él escuchara, por si estaba por ahí.
- Hola… - llego saludando Pablo.- ¿Todo bien?- preguntó mientras saludaba a todos con un beso en especial a Dana.
- Sólo molestábamos a nuestra amiga Aylen.
- ¿Con Rodrigó?- preguntó y todos rieron.- Pero que tiene de malo.- la miró sonriendo.
- Mejor entremos.- dijo cambiando de tema y dando media vuelta.
- ¡No te enojes!- le gritó Dana riendo.
- Mejor vamos.- dijo Lucas.- Si de todas formas lo va a ver.- y volvieron a reír.


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