
***********y ahora...... continua esat historia sin nombre XD... asi que si alguien tiene una loca idea... me la dice... jejeje**************
Se pusieron a conversas de otras cosas luego de aquel traspié con el hermano de Samantha, las chicas trataron de tapar muy bien lo dicho, no querían que Pablo se pusiera celoso y peleara con Dana, axial que conversaron de sus locuras, de sus aventuras, de los partidos de basketball y muchas cosas más. Pero lentamente comenzaron a quedarse callados, todos miraban un hermoso atardecer. Dana y Pablo se fueron, Aylen también lo hizo antes que ellos, no se sentía cómoda tocando el violín; mientras que Lucas y Samantha se quedaron ahí, abrazados mirando aquel hermoso atardecer.
- Te ves hermosa.- le dijo Lucas al oído.
- Gracias… - le respondió ella susurrando y con una gran sonrisa.
- Te ves tan linda cuando sonríes.- dijo él contento.
- No me halagues tanto… siempre cuando lo haces algo malo hiciste.- dijo mirándolo a la cara, mientras que él bajaba la mirada.- Genial… - dijo sarcástica soltándose y sentándose frente al el en la arena.- ¿Qué hiciste ahora?- le preguntó seria.
- Yo me di cuanta de una cosa… sobre lo que realmente siento por ti… - dijo serio mirándola a los ojos y ella se asusto.
- ¿Qué cosa?- preguntó molesta.
- Que yo no te quiero… - dijo mirándola a los ojos y ella quedo sorprendida y sin palabras.- Al contrario… te adoro… - dijo sonriéndole al final y ella se enojo.
- ¡Idiota!- le gritó golpeándolo en el hombro.- Eres un idiota.- le dijo seria.
- No te enojes.- le decía mientras la abraza.- Era una broma.
- Pobre de ti… - le respondió ella sin abrazarlo.- Tonto… - dijo al mirarlo a los ojos triste.- Me asustaste…
- Era una broma… lo lamento… - dijo acariciando su rostro.- ¿Paso?
- Solo pasara con una cosa.- le dijo sonriendo seria.
- ¿Cuál?- la miro extrañado.
- Con un beso.- dijo sonriéndole.
- Eso no es problema.- dijo tomando su rostro con suavidad.- Eso lo se pagar muy bien… - le dijo en voz baja mientras rozaba sus labios.- Eres la única en mi vida… la única… - y al besó.
Luego de aquello, Lucas fue a dejar a Samantha a casa y al llegar se quedaron adentro del auto un momento, estacionados frente a la reja de la casa.
- Gracias.- le dijo ella sonriendo.
- Cuando quieras.- dijo riendo.
- ¿Por qué ríes?- le preguntó ella sin saber el chiste.
- Es que no tienes porque darme las gracias… eres mi novia y es obvio que siempre te voy a cuidar y a dejar donde pueda.- le dijo sonriendo.
- Lo sé… pero… ¿no puedo darte las gracias?- le preguntó.
- Cuando querías, me gusta cuando lo dices.- y se sonrieron.- Y… ¿esta noche no me harás pasar?- le preguntó cambiando de tema y ella rió sarcástica.
- JA… JA… - le dijo con burla.- Eso no pasa todo los días, amor… - le dijo sonriendo.- Así que mejor váyase a su casa y acuéstese en su cama… esta noche… yo dormiré sola.
- Lastima… - dijo él con una cara decepción y Samantha no paraba de reír por eso.- Bueno… entonces nos vemos mañana… - la miro.
- Sí… mañana… - dijo parando de reír.- Te amo… - le dijo acercándose a él para besarlo.
- Yo también… I love you… - dijo sonriendo y la besó.
- Chao.- dijo Samantha luego, mientras abría la puerta para bajar del auto.
- Cuídate.- le dijo él y ella bajo. Lucas espero que ella entrara a casa para luego irse a la del.
Al entrar a casa, todas las luces estaban apagas, con excepción de la oficina de su padre, pensó en irse a su cuarto y dormir, pero recordó que aquel día no la había pasado tan mal en su compañía, al contrario, había sido un grato día con su padre.
- ¿Puedo pasar?- preguntó desde la puerta.
- Claro hija, pasa.- le contestó con una sonrisa y ella entro.- ¿Cómo te fue con tu amigos?- le preguntó invitándola e indicándole la silla para sentarse.
- Bien, todo estuvo bien con ellos… me encontré con Lucas también.- le dijo sonriendo.
- Que bueno que hayas terminado un día en compañía de tus amigos y… pololo.- dijo sonriéndole y ella rió suavemente.
- Sí, además, mi día también empezó bien hoy… en la mañana la pase muy bien.- y su papá la miro un poco sorprendido.
- ¿De verdad la pasaste bien conmigo? O sólo es un comentario más para no hacerme enojar.- la miró un poco serio e incrédulo a lo que su hija decía.
- ¿Ahora no me crees?- le dijo ella sin entender a su padre.- Me retas porque no compartimos, ahora no me crees que la pase bien, quien te entiende papá.- dijo seria.
- Lo siento hija, si te creo… yo también la pase muy bien.- le dijo sonriendo.- Espero que se vuelva a repetir.
- Yo también, lastima que tendrá que ser después de tu viaje, ¿No es así?- lo miró un poco molesta y seria.
- Samantha, hija… - dijo un poco avergonzado al ser descubierto por su hija.
- Esta bien papá.- le contestó tranquila, mientras e paraba de la silla.- Sólo espero que me avises cuando te vayas y cuando Pablo llegue a casa, tengo ganas de verlo.
- Claro hija, lo haré.- no se atrevió a decir nada más, se sentía avergonzado y pillado en su propia mentira.
- Buenas noches papá, que duermas bien.- y se retiro de la sala.
Aquella noche, Samantha se dedico a dormir, estaba cansada, había sido un día bastante agitado, bueno y agradable a pesar de su intención. Su padre siempre hacia lo mismo con ella; cada vez que se tenia que ir de viaje se portaba como padre con ella, como uno de verdad, no como ese que estaba todos los días en su oficina y que con suerte se sentaban a la mesa para comer juntos; por mas rabia que sentía no podía hacer nada, comprendía por una parte que ese era su trabajo, viajar y ganar dinero de esa manera, pero habían otras maneras de decir la verdad, en especial a su hija.
En las últimas semanas de vacaciones, Samantha y sus amigos las aprovecharon al máximo, iban a la playa todos los días, salían casi todas las noches a bailar y a disfrutar de las noches de Viña del Mar. Fueron a varios parques de diversiones que se ponían en el verano, a ferias artesanales y a comer en el puerto de Valparaíso y disfrutar de las estrellas todas noches mientras conversaban frente al mar y la luna. Las vacaciones para todos, fueron las mejores de todas, las ultimas como alumnos de colegio y la ultima como compañeros de curso.
Hubo un día en que se fueron a Santiago sin decirles a nadie, en el auto de Lucas y Dana, se fueron a pasear; si alguien hubiera sabido el reto hubiera sido grande, ya que Dana y Lucas tienen licencia de conducir y permiso de sus padres para hacerlo, pero solamente en el sector donde vivían y en los alrededores de Viña del Mar, pero no en otra región. Esa expedición y fuga, fue el domingo, él día antes de entrar a clases.
Llegaron a la dos de la madrugada, todos sus padres se preguntaban donde diablos estaban, porque no avisaban que llegarían tarde, mas cuando al día siguiente entraban a clases. Dana y Lucas pasaron a dejar a todos antes de irse a casa; a ellos el reto fue mayor, ya que ellos manejaban, claro que no dijeron a donde fueron, sólo “que el tiempo se nos fue sin darnos cuenta”. A Aylen, la sentaron y le dieron el sermón de avisarles a sus padres; a Pablo y a Rodrigo no les pusieron tantos problemas, solo le advirtieron que para la próxima no tendrían consideración; y para Samantha, el reto tampoco fue agradable, pero en el fondo, para los chicos aquellas llamadas de atención… era como si entraran por un oído para salir por el otro… la verdad, sentían que habían escuchado tanto aquellas palabras que… ya daba lo mismo escucharlas una vez mas.
Samantha saco la llave de su bolso cuidadosamente, no quería meter bulla ni despertar a su padre, que esperaba que estuviera en su quinto sueño. Al entrar cerró la puerta y entre puntas camino hacia la escalera, pero antes de escapar completamente su padre la sorprendió.
- ¿Dónde andabas?- le preguntó su padre saliendo de entre la oscuridad y asustándola.
- ¡Maldición!- dijo en voz baja para que su padre no la escuchara.- ¿Qué haces ahí?- le preguntó haciéndose la loca.
- Te hice una pregunta Samantha, ¿Dónde andabas a esta hora?
- Estaba con los chicos.- le contestó un poco nerviosa.
- No pregunté, con quien, pregunté donde.
- Estábamos en la playa, se nos paso la hora y… eso fue todo.- le dijo tratando de ser convincente.
- ¿No me estas mintiendo?- le preguntó su padre tratando de mirarla a los ojos en medio de la oscuridad.
- Claro que no, lo siento… sé que fui irresponsable… perdón papá.- dijo aunque no quería hacerlo, pero sabía que esa era la única manera de dejar a su padre callado.
- Espero que no se vuelva a repetir Samantha.- dijo serio y determinado.
- No te preocupes, buenas noches.- y subió las escaleras corriendo.
Su padre no había quedado muy convencido de la respuesta de Samantha, pero no tenia mas opciones que creerle; ella por su parte se moría de la risa al recordar la gran locura que habían hecho y de lo bien que la habían pasado por hacerla.
Aquella noche durmieron todos con una sonrisa, nadie a pesar de los restos de sus padres, podía hacerles olvidar aquel día con sus amigos, en Santiago, donde con suerte conocían algo; todos durmieron bien, aunque les hubiera gustado dormir unas horas más.
El despertador lo había puesto a las siete de la mañana, así tenia tiempo de sobra para estar lista cuando Dana pasara por ella, lastima que sonó a las seis de la mañana, algo que ella no esperaba ni deseaba. Comenzó a pegarle al despertador para callar aquella música infernal que la había despertado, pero se dio cuenta que no era el despertador que sonaba, sino el celular.
- ¡Demonios!- dijo enojada al tomarlo.- Alo.- dijo enojada y con voz de sueño.
- ¿Hija, te desperté?- dijo una voz suave y arrepentida por haberlo hecho.
- ¿Mamá?- preguntó Samantha un poco mas despierta.
- Sí, hija, soy yo.- le contestó contenta de escucharla.- Lamento haberte despertado, se me olvida que estoy una hora adelantada.
- Esta bien, si hubieras sido otra persona… no te trato igual.- dijo riendo y sentándose en la cama.- ¿Cómo estas?
- Bien, con mucho trabajo, pero estoy bien. ¿Y tu?, como pasaste las ultimas semanas de vacaciones.
- Genial.- le contestó Samantha con una gran sonrisa, lastima que ella no podía verla.
- Que bueno.- dijo alegre.- ¿Tus amigos están bien?, ¿Cómo llego Lucas?
- Bien mamá, todos están súper bien.
- ¿Emocionados por el regreso al colegio?- dijo burlándose.
- Vieras tú lo emocionados que estamos.- dijo sin mucho ánimo.- Pero bueno, es nuestro último año y hay que aprovecharlo.
- Así es hija, este año jamás se olvida.- le dijo.- También supe que tu padre se va de viaje nuevamente.
- Si.- contesto Samantha cambiando de tono de voz, no el gustaba mucho ese tema.
- Parece que no estas muy contenta por eso, hija.
- Esta bien, es su trabajo, que salga, que haga lo que quiera mamá, ya me tiene aburrida.
- Tranquila hija, debes comprender que es su manera de mantenerte y de darte todo lo que tú necesitas.
- Y desde cuanto tú lo defiendes.- dijo extrañada de que su madre lo defendiera, ya que sabía que su relación no había terminado muy bien, más cuando mi padre se quedo con mi custodia.
- No lo estoy defendiendo, pero es verdad, a pesar de que nosotros no estemos bien, es tu padre y te quiere tanto como yo.
- Lo sé… - dijo Samantha un poco pensativa.- Lo único bueno de todo, es que Pablo viene a quedarse conmigo.- dijo sonriendo.
- Así es, él también esta contentó, solo espera que tu padre lo llame para decirle que se vaya.
- ¿Y la universidad?
- Congelara por el tiempo que sea necesario, ya hablo con tu padre sobre el dinero.
- ¿Hablaron?- preguntó Samantha sorprendida.
- Sí, lo que pudieron.- dijo un poco triste, no el gustaba que su hijo se llevara tan mal con su padre solo por ella.- Pero bueno, dentro de algunas semanas creo que Pablo estará por allá.
- Genial.- dijo Samantha sonriendo.
- Bueno hija, te dejo, debo arreglarme para ir a trabajar.
- Claro mamá, además te saldrá caro la cuenta del teléfono.
- No importa si es para hablar contigo, querida.- dijo contenta.- Bueno, suerte en este nuevo año, sabes que aunque este al otro lado de la cordillera puedes llamarme cuando quieras.
- Lo sé mamá, tu también. Te quiero…
- Yo también, mucho… suerte, adiós.
- Igual a ti, adiós.- y cortaron.
Samantha quedo contenta de haber escuchado a su madre y de saber que aunque estuviera al otro lado de la cordillera ella se acordaba de su hija todos los días aunque no todos los días la llamaba. Miro la el reloj y se dio cuenta que aún quedaba tiempo para dormir y no dudo en hacerlo, con tal el despertados sonaría a las siete, despertándola una vez más.
Lo que durmió luego de haber sido despertada por su madre, se le hizo la nada misma, si fuera por ella, dormiría y dormiría todo el día ka verdad haber trasnochado la noche anterior no había sido muy buena idea, pero le daba lo mismo, de todas formas hubiera ido o no, pensaría igual
Se levanto y se dio una refrescante ducha para despertar, se seco el pelo y se puso linda para su primer día de clases, luego bajo a tomar desayuno, esperaba sentarse a la mesa con su padre y conversar sobre lo divertido que seria ese día, pero cuando ella se sentó, su padre se paró, se le hacia tarde.
- Lo siento hija.- dijo sonriéndole.- Tu sabes, se me hace tarde.- dijo acercándose a ella y dándole un beso en la frente.- Que tengas un lindo día, suerte.
- Claro… - dijo ella sonriendo no de muy buena gana.- Adiós.
- Adiós.- y se fue.
- Ese es mi papá.- dijo molesta y la sirviente rió.
- Lo siento.- dijo arrepentida por eso al ver que Samantha la miro.
- Esta bien.- le dijo riendo.- No te preocupes, ¿No quieres tomar desayuno conmigo?- le preguntó sin para no sentirse sola.
- ¿Yo?- dijo sorprendida.- Pero…
- ¡Soledad!- gritó la nana de Samantha desde la cocina.
- Me tengo que ir.- dijo nerviosa y se fue.
- Genial… esa es mi sirvienta.- dijo riéndose, mientras se servia su leche y se comía un pedazo de pastel.
A las siete y media, Dana tocó la bocina de su auto; Samantha salio del baño corriendo hasta su cuarto por su mochila, luego dijo adiós a su nana y sirvienta y se fue.
- Buenos días.- la saludo Dana con un beso en la mejilla.
- Buenos días, ¿Cómo estas?- le preguntó sonriendo.
- Luego hablamos de eso.- dijo refiriéndose a lo de anoche, mientras comenzaba a manejar.
- Esta bien.- dijo Samantha riendo.- Espero que Aylen este lista.
- Sí lo esta, la acabo de llamar.- dijo mientras entraba en un pasaje.
Se detuvo frente a una casa de dos pisos, parecida a la de Samantha, tocó la bocina y en pocos segundo su amiga Aylen salio de casa y subió al auto.
- Esto si es un milagro.- dijo molestándola Samantha, ya que Aylen siempre era la que se demora en todo, pero en todo.
- No molestes.- dijo Aylen seria.- Es el primer día de clases, como no iba a estar lista, además… después del sermón de anoche… no podía retrasarme.- sonrió divertida.
- Eso es verdad.- dijo Dana atenta al volante.- Acuérdate que a mediados de mes y de año estaremos media hora afuera de su casa.- decía seria mirándola de vez en cuando por el espejo retrovisor.
- Que divertidas son.- les contestó riendo sarcástica.- A todo esto… - dijo cambiando de tema.- ¿Las retaron mucho a noche?
- Dije que eso lo hablaremos en el colegio.- le dijo Dana seria, mientras se detenía por una luz roja.
- Esta bien, pero no enojes.
- Lo siento, sabes que no me gusta hablar mucho cuando manejo.- volteo para mirarla y sonreírle.
- Esta bien, lo lamento… - le dijo Aylen.
- Dana, te dio verde.- le dijo Samantha que había quedado como hipnotiza por el semáforo.
- ¡Ya!- dijo ansiosa y un poco nerviosa.
Al llegar al colegio, Dana estacionó el auto en los estacionamientos de los profesores, siempre sobraba un lugar y siempre lo ocupaba ella y como nunca nadie lo reclamaba ella tampoco se hacia la aludida.
- Muy bien.- dijo Dana cerrando el auto.- Empezamos un nuevo año.- dijo acercándose a sus amigas.
- Y el último.- agrego Aylen.
- Pero el mejor de todos.- termino de decir Samantha.- Vamos amigas, comencemos esta ultima etapa.- dijo sonriendo.
- ¡Vamos!- gritó Aylen animada.
- ¡No grites!- la reto Dana, mientras comenzaban a caminar del brazo de su amiga Samantha.
- Este año será genial.- dijo Samantha sarcástica.
- Tu no empieces.- le dijo Dana.
- ¡Basta!- gritó Aylen.- Dijimos que seria un buen año, sin peleas.- se quedo callas por un momento, luego las comenzaron a reír.
- ¿Sin peleas?- preguntó Samantha con sarcasmo.- Linda… nuestras vidas sin peleas… no es vida ni amistad.- le sonrió.
- Eso es verdad.- la apoyo Dana.
- Como digan.- dijo Aylen y luego todas rieron.
Las chicas se dirigieron al diario mural que se encontraba en la entrada del colegio, donde estaba lleno de alumnos de todas edades y de madres, quienes iban a dejar a sus hijos a su primer año en una escuela; mientras Dana y Aylen miraban en que sala les había tocado, Samantha se quedo mirando fijamente a esos pequeño niños que abrazan a sus mamás alegres y otros llorando, pero el punto era que para ellos era el primero, en cambio para ella era el ultimo.
- ¿Te encuentras bien?- le preguntó Dana haciendo que Samantha volviera en si.
- Sí.- le contestó sonriendo.
- ¿En que pensabas?- preguntó Aylen.
- En… en que es nuestro ultimo año, y a veces desearía ser uno de ellos.- dijo mirando a una pequeña niña, quien estaba de la mano de su madre.- Y… ver que nada esta mal.
- Yo también a veces lo deseo.- la miro Dana.- Pero ya pasamos por eso y… esta etapa también es linda… ¿No lo creen?- miro a las chicas.
- La mejor.- dijo Samantha.
- Entonces vamos a terminarla.- les dijo Dana animada, mientras comenzaba a caminar y las chicas la seguían.
- ¿Dónde nos toca?- preguntó Samantha cambiando de tema.
- Obviamente en el cuarto piso.- le contestó Dana.- Pero no en cualquier sala.- dijo sonriendo.
- ¿Ah?- dijo Samantha sin entender.
- Nos toca en la mejor sala de este edificio.- dijo apuntándolo, mientras llegaban a las escaleras.- Esa que tiene vista para todos los rincones de este colegio.
- Genial.- dijo Samantha.- Yo pido la ventana.
- Samy… - le dijo Aylen.- Tres de las cuatro paredes tienen ventanas.
- Pero yo quiero la mejor.- dijo sonriendo y comenzó a correr.
- ¡Espera!- le gritaron las chicas, que fueron detrás de ella, mientras subían las escaleras hasta su sala.
Mientras subían corriendo las escaleras, Samantha, quien iba de las primeras tuvo un encuentro un tanto doleros, que hizo que el chico y ella se golpean bastante fuerte.
- ¡Samantha!- gritaron las chicas al ver que se pegaba bastante fuerte y caía al piso.
- Lo siento.- dijo ella adolorida sin mirarle la cara.
- Esta bien.- dijo el chico riendo, mientras que Samantha comenzó a reconocer aquella voz.- Solo fue un accidente.- les sonrió a Dana y Aylen.
- Sí.- contestó Dana.- Pero nuestra amiga es un poco atarantada.- y Samantha la miro de reojos.
- Lo siento.- dijo seria mirándolo.
- No… no te preocupes.- le dijo sonriendo al ver quien era.- No fue nada.
Samantha lo quedo mirando seria, era aquel chico de los encuentros extraños, el del parque, el de la playa… no sabia si saludar o hacer como si no se conocían.
- Entonces… vamos.- dijo Samantha mirando a sus amigas.
- Vamos.- dijo Aylen.- Adiós.- le dijo al chico.
- Adiós.- les dijo a las tres y siguió su camino.
- Se parece a alguien.- dijo Aylen mientras seguían subiendo las escaleras, pero esta vez caminando.
- Sí.- la apoyó Dana.- Pero… no sé a quien… además… tiene un acento extraño, ¿No te parece Sam?- le preguntó mirándola.
- Sí… - contestó seria.- Tiene un acento extraño, tal vez no es chileno.
- Es lo más probable.- dijo Dana.- Pero a quien le importa.- y rió.
Samantha quedo confundida, el chico había hecho como si no la conociera y además, su acento, si, ahora que lo escuchaba bien, le era algo conocido, al igual que su mirada y… sus amigas tenían razón, tenia un parecido con alguien, pero por mas que trataba de pensar a quien se parecía o por que le llamaba la atención su acento, lo que mas le preocupaba era porque se ponina tan nerviosa e incomoda cuando estaba frente a él, ya era la tercera vez que le pasaba lo mismo, queriendo correr y no mirarlo ni sentir que la miraba.
1 comentario:
wola!
he tenido
que leerlo
mas tarde por que
ya es septiembre
y dentro de nada al
insti!
y se me acumula
el trabajo jajaj
bueno el capitulo
genial como siempre...
creo que la entrada al insti
va a ponerse interesante
sobre todo con ese chico...
que yo creo que es el hermano
de Lucas...
que interesante todododo
Vmarsfans
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